
Trágico bautismo de vuelo en la Escuela de Aviación de Córdoba
En el accidente murieron un vicecomodoro y un cadete de 19 años
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CORDOBA.- La fiesta que se aprestaba a vivir la Fuerza Aérea con el vuelo de bautismo de los cadetes del primer año del curso de aviadores -entre ellos 9 mujeres-, se convirtió ayer por la mañana en una tragedia al caer e incendiarse una de las naves, cobrándose la vida de un vicecomodoro y de un alumno de 19 años.
La desgracia ocurrió cuando el ala de uno de los tres aviones Mentor B-45, que volaban a 50 metros de altura, chocó contra los ventanales de la torre de control, perdió estabilidad y se desplomó a tierra.
La ceremonia, a la que no asistieron familiares de los 73 cadetes, se realizó a en la Escuela de Aviación Militar, cuyo director es el brigadier Agustín Miguez.
Antes de la partida de la primera escuadrilla, el jefe accidental del Grupo Aéreo, vicecomodoro Arturo Espirituoso, expresó: "Sólo me resta pedir que la Virgen de Loreto, nuestra patrona, los reciba en los cielos de la Patria y los bendiga en este día".
Destacó la particularidad de contar por primera vez con mujeres en el cuadro de cadetes. "Esta promoción marcará un hito en la historia de nuestra institución, ya que algunas de ustedes estarán operando este material aéreo en busca de los ansiados brevets de aviador militar", auguró.
El brigadier Miguez tomó el comando del avión guía de la formación, acompañado por la cadete mujer más joven, María Polo. A su derecha se ubicó Espirituoso, con el cadete Rodrigo Alisio, y a la izquierda quienes luego resultaron las víctimas mortales, el jefe de Estudios del Cuerpo de Cadetes, vicecomodoro Ernesto Cooke, secundado por el cadete varón más joven Carlos Díaz Berástegui, de 19 años, oriundo de Buenos Aires.
La primera incursión de los tres aviones, en una misma línea y a baja altura, se desarrolló sin inconvenientes. La segunda fue fatal.
Las causas
Horas más tarde, el jefe del Cuerpo de Cadetes, vicecomodoro Aldo Perotti, catalogó el hecho como "un accidente".
El día era radiante y las condiciones meteorológicas óptimas para las operaciones aéreas.
Los tres aviones avanzaban en una misma línea, escasamente separados entre sí y a una altura inferior a la de la torre de control.
El Mentor siniestrado no tenía margen de maniobra para evitar la colisión. Si hubiese intentado esquivar el edificio, cuyos ocupantes no sufrieron heridas, habría impactado contra la nave que conducía Miguez.
Cooke llevaba ocho años como instructor de vuelo. Hasta el año último se desempeñó como jefe de un escuadrón del Grupo Aéreo Escuela y era instructor de vuelo. Estuvo dos años en la Academia General del Aire de Murcia (España) como parte de los planes de intercambio con la Fuerza Aérea Argentina. Por su expresa voluntad, no fue velado.
"Estoy un poco nervioso, pero dentro de todo tranquilo y con expectativas: tengo ganas de volar", dijo Díaz Berástegui a una cronista radial antes de abordar el vuelo de bautismo.
Manifestó que su vocación de ser piloto la sintió "desde siempre. Desde que nací".
Horas después del accidente, se instaló una capilla ardiente en el Cuerpo de Cadetes.
Por la noche, los restos del cadete fueron trasladados a la Capital Federal para su sepelio.




