Tucumán. Manzur y Alperovich, dos exaliados en un enfrentamiento desigual

El gobernador tendrá que enfrentar a su antecesor, ambos cercanos al kirchnerismo; la radical Elías de Pérez quiere dar la sorpresa
Juan Manzur, gobernador de Tucumán
Juan Manzur, gobernador de Tucumán Fuente: Archivo
El gobernador tendrá que enfrentar a su antecesor, ambos cercanos al kirchnerismo; la radical Elías de Pérez quiere dar la sorpresa
Nicolás Balinotti
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9 de junio de 2019  

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- Acostumbrado a triunfos holgados, el peronismo tucumano pone en juego hoy su hegemonía a partir del divorcio político entre el gobernador Juan Manzur , que buscará conservar el poder, y su mentor José Alperovich , que intentará volver al sillón de mando tras tener a la provincia en un puño durante 12 años. La ruptura de los viejos aliados, quienes se disputan hasta la fidelidad a Cristina Kirchner, sumó incertidumbre y les devolvió la ilusión a los opositores Silvia Elías de Pérez, de Cambiemos, y Ricardo Bussi, de Fuerza Republicana.

Como lo hacía Alperovich, Manzur se impulsa en el aparato político e institucional para retener la gobernación. Apuró en las últimas semanas el reparto de fondos y planes sociales con fines netamente electorales e impuso el poder de la caja en una provincia en la que siete de cada diez persona dependen directa o indirectamente de la caja del Estado ante la escasez de empleo. Aquí, la política es una oportunidad: 18.651 postulantes competirán por alcanzar alguno los 347 cargos que estarán en juego. Es decir, uno de cada 65 tucumanos es candidato.

Tal vez la avidez por la actividad pública llevó a Manzur a postergar la reforma política y habilitar nuevamente las listas colectoras, con un récord que anticipa una pelea desigual: el oficialismo será traccionado por 47 acoples. Alperovich, sin la estructura de otrora, sufre su propio invento. Los roles ahora se invirtieron: 15 de los 19 intendentes peronistas se alinearon con Manzur, tiene apenas una lista colectora y sus exfuncionarios y hasta un familiar se cruzaron de vereda. En política, las lealtades son frágiles.

José Alperovich, exgobernador de Tucumán
José Alperovich, exgobernador de Tucumán Fuente: Archivo

Expectante del desgaste por el duelo entre los dos peronistas está Elías de Pérez, senadora nacional de la UCR y quien intentó tomar distancia de Mauricio Macri durante la campaña por la poca adhesión que cosecha aquí el Presidente, según tres encuestas de consultoras privadas. Con poco apoyo desde la Nación, la candidata de Cambiemos, que sueña con ser la primera mujer gobernadora, debió conformarse únicamente con los respaldos en persona de la ministra de Seguridad, Patricia Bullirch, y de la dirigente Mariana Zuvic, de la Coalición Cívica.

Con un discurso muy focalizado en la mano dura como receta contra la inseguridad, Bussi se postula por sexta vez consecutiva. Logró el respaldo del exjefe de la Aduana Juan José Gómez Centurión. Bussi es el hijo del militar que gobernó la provincia en dictadura y democracia y que fue condenado por delitos de lesa humanidad. Irónicamente, en la calle algunos lo llaman "Bolsonarito", en referencia al presidente brasileño. Sin chances, muy lejos, hay otros cinco aspirantes a la gobernación. En total, son nueve.

La oposición tucumana no logró unificarse a pesar de que aquí se desencadenó en agosto de 2015 una masiva movilización ciudadana para denunciar la invalidez de una elección nublada de sospechas a partir de la quema de urnas y la compra de votos a cambio de alimentos. Manzur ratificó luego su triunfo en las urnas con un fallo judicial.

Silvia Elías de Pérez, senadora nacional
Silvia Elías de Pérez, senadora nacional Fuente: Archivo

Para evitar las irregularidades de hace cuatro años, la Junta Electoral dispuso que haya un policía en cada una de las 3653 mesas habilitadas. Están en condición de votar 1.217.207 tucumanos, lo que implica casi un 4% del padrón nacional.

Tucumán siempre ha sido un banco de pruebas. De lo bueno y de lo malo. Fue cuna de la Independencia y forjó a ilustres pensadores. Pero en su geografía también se sembraron la muerte y la tortura. Ya en democracia, eligió a un dictador como gobernador. En tiempos contemporáneos se hizo tierra de caudillos que naturalizaron el poder absoluto y borraron las normas para avalar la acumulación de cargos, candidaturas testimoniales y una inédita licencia de seis años a un vicegobernador (Manzur), que cuando regresó se propuso ser el número uno.

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