
Un abogado amante de la pintura
Diego Estévez piensa escribir su crónica de la causa de la que fue ayer apartado
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CORDOBA.- Diego Santos Román Estévez no se muestra alegre por la resolución de la Cámara Federal de Córdoba que terminó apartándolo completamente de la causa por la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero, ocurrida el 3 de noviembre de 1995.
Pero tampoco dramatiza. Prefiere pensar que en unos pocos días se irá de vacaciones a Alpa Corral, el pueblito serrano donde tienen sus casas de descanso de fin de semana o veraneo muchos riocuartenses. Está situado a 70 kilómetros de Río Cuarto, al pie de la Sierra de los Comechingones.
Se prepara para disfrutar de su hobby: la pintura. Se esmera en perfeccionar sus óleos, acuarelas y acrílicos. Es probable, también, que comience a esbozar sus "crónicas" de la frondosa y enredada causa de Río Tercero. "Creo que hay muchas cosas que merecen ser contadas, porque van a ser una parte importante de la historia judicial argentina", confió anoche a LA NACION.
De todos modos, no hay que esperar que sus relatos, en los que hablará entre otras cosas de los "factores políticos y mediáticos" que entiende jugaron a lo largo de once años y en particular la etapa en la que le tocó actuar, sean de pronta aparición. Opina que hay que esperar que la causa se resuelva definitivamente, dentro de uno o dos años, estima.
Estévez nació el 13 de noviembre de 1952, en una familia de abogados. Su abuelo, Alvaro Estévez, inauguró en 1919 el estudio que él dirige ahora. Su padre, un tío, un hermano, un sobrino y su hija, han formado o integran el bufete. El se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba el 19 de marzo de 1974.
La especialidad de su estudio son los asuntos civiles, comerciales, tributarios y administrativos. De vez en cuando se atienden casos penales. Entre sus clientes figuran bancos, compañías de seguros, empresas de transporte, productores agropecuarios y también "gente común, sin grandes recursos", asevera.
En los albores de la década de los 80 se dedicó a la política. Estuvo en los inicios de la Unión Demócrata de Centro (UDC), en 1983, surgida de la fusión del Partido de Centro con el viejo Partido Demócrata de Córdoba. Luego, la agrupación se convirtió en Ucedé cordobesa, liderada por Alvaro Alsogaray y, progresivamente en Córdoba, por Germán Kammerath.
Estévez estuvo a punto de llegar a senador de la provincia en 1991. Atribuye a una "maniobra" que lo dejaran afuera, pues un partido que "se pegó a la boleta del PJ", le arrebató el tercer puesto con que hubiera accedido a la Cámara alta cordobesa.
Asegura que la asociación de Kammerath con los Alsogaray y su revés electoral, lo determinaron a dejar la política y dedicarse a su estudio.
Se autodefine liberal. "¿Qué si soy de derecha entonces? No, no me considero de derecha." Tampoco reconoce afinidades con Menem, a quien, empero, reconoce algunos aciertos.
Estévez llegó a conjuez hace una década por designación de Luis Martínez, el titular del juzgado federal de Río Cuarto, a quien en 1995 le correspondió de entrada ocuparse de las actuaciones por la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero.
El magistrado tenía la facultad de elegir los conjueces entre los abogados de su jurisdicción. Estévez afirma que no eran amigos. Junto con él actuaban como conjueces media docena de letrados riocuartenses.
Su designación para entender en la causa la resolvió la Cámara Federal de Córdoba en marzo de 2005 luego de que Martínez se apartara cuando el técnico de la Fábrica Militar, Omar Gaviglio, amenazara con denunciarlo ante el Consejo de la Magistratura.
Martínez repasó la lista de abogados habilitados. Sucesivamente rechazaron el ofrecimiento varios letrados. Estévez aceptó hacerse cargo.




