Un abogado hábil que supo vender su imagen
Referente de la lucha anticorrupción, defendió al padre Grassi y a Maradona
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Su pasado como fiscal en los juicios por graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la última dictadura y la habilidad que mostró luego en la actividad privada para convertirse en un referente de la lucha contra la corrupción fueron el pasaporte que llevó a Luis Moreno Ocampo a convertirse en el primer fiscal titular de la Corte Penal Internacional (CPI), coinciden fuentes diplomáticas y allegados al letrado.
A los 50 años, Moreno Ocampo consiguió el cargo con el que sueñan los principales penalistas de todo el mundo. Graduado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en 1978, está casado con la abogada Elvira Bulygin y es padre de cuatro hijos, una mujer y tres varones.
Derechos humanos
Como fiscal ante la Cámara Federal, Moreno Ocampo participó en la década del 80 y comienzos de los años 90 en los juicios contra las juntas militares y los que se hicieron contra los generales Ramón Camps y Guillermo Suárez Mason, el ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri y el ex coronel Mohamed Alí Seineldín.
Dejó los Tribunales en 1992, seguro de que había terminado la reorganización democrática argentina y convencido de que la corrupción no se controla desde la Justicia. Desde entonces comenzó a construir su imagen de exitoso y mediático abogado.
En 1989 creó Poder Ciudadano, una fundación que aún hoy preside. La defensa de los derechos civiles le permitió proyectarse hacia otras organizaciones internacionales, y desde 1995 es miembro de Transparency Internacional, una entidad que lucha contra la corrupción, que lo ayudó a ganar contactos en el mundo.
Fue consultor del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y las Naciones Unidas y trabajó en programas de control de corrupción en República Dominicana, Bolivia, Venezuela y Perú. Dio seminarios en más de 20 países, incluidos Canadá y Estados Unidos, donde dictó clases en universidades como Yale, Harvard, Stanford y Columbia.
Trabajó en programas anticorrupción en la Anses y el Ministerio de Trabajo y fue auditor en importantes empresas, además de conducir el programa televisivo “Forum”, en el que buscaba conciliar conflictos cotidianos.
Moreno Ocampo fue abogado de víctimas italianas en el juicio de extradición contra el oficial nazi Erik Priebke; patrocinó a las hijas del general chileno Carlos Prats, asesinado en 1974 en Buenos Aires, y también representó al ex ministro de Economía Domingo Cavallo, al futbolista Diego Maradona y al padre Julio Grassi.




