
Un destructor argentino en Chile
Recuerdo: aseguró que su sucesor se opuso a su política respecto a los EE.UU. e Inglaterra, pero que ahora la apoya.
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Con la reforma de la cubierta de vuelo y el hangar del destructor argentino Hércules en los talleres navales chilenos de Talcahuano, ambas naciones darán la esta próxima el puntapié inicial a la nueva etapa en la relación militar bilateral, cuyo propósito máximo es desarrollar la construcción de buques para las dos armadas.
Es la primera vez en la historia militar de ambas naciones que un buque de bandera argentina es reparado en una base naval trasandina. La experiencia está avalada por el memorando de entendimiento suscripto entre las dos armadas el 8 de abril último, en Buenos Aires, y el acuerdo de los dos ministerios de Defensa, suscripto en Santiago.
Los entendimientos se sustentan en el afianzamiento de la vocación de paz, la cooperación, la confianza mutua y la integración bilateral.
Los dos documentos dan sustento al conjunto de propuestas de construcción y modernización de unidades navales. La intención es que cada país aporte al otro lo que requiera en materia de desarrollo tecnológico, capacidad instalada y gestión de proyectos.
Recordado por haber participado de la Operación Rosario, el 2 de abril de 1982, cuando la Argentina recuperó las islas Malvinas, lo que derivó en la confrontación bélica con Gran Bretaña, el destructor Hércules permanecerá en el astillero trasandino por unos ocho meses.
Si bien la tripulación normal está integrada por 280 marinos, en esta oportunidad están a bordo del buque sólo 130 hombres comandados por el capitán de fragata Eduardo Aníbal García, quienes permanecerán en Talcahuano a cargo de la verificación de las tareas.
También aprovecharán la estada en la base naval chilena para cumplir con diversas actividades de intercambio profesional.
El destructor Hércules, construido en los astilleros británicos Vickers, fue botado en 1972 e incorporado a la Flota de Mar de nuestro país en 1977. Tiene 125 metros de eslora, 14 metros de manga y un calado de 6 metros. Puede desarrollar una velocidad de 30 nudos, con una autonomía de 4500 millas a 18 nudos.
Está capacitado para actuar en ambientes de guerra química, bacteriológica y nuclear, ya que cuenta con sistemas de aislamiento, regeneración de aire y lavado exterior.
Será sometido a dos etapas de reparaciones:
- En Chile se cumplirá con la reformulación de la cubierta de vuelo y al hangar -actualmente dan cabida a un helicóptero Sea King H3- para poder transportar dos aeronaves de esas características.
- De regreso en Puerto Belgrano, a mediados del año próximo, se modernizarán los sistemas electrónicos y eléctricos asociados al uso de la nueva infraestructura.





