Un kirchnerista que trabajó con Cavallo

Abogado, el futuro jefe de Gabinete fue el primero en confiar en el nuevo presidente
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21 de mayo de 2003  

Alberto Fernández, el próximo jefe de Gabinete y el hombre de máxima confianza del presidente electo, fue en el pasado un dirigente de estrecha relación con el ex ministro de Economía y uno de los padres de la convertibilidad, Domingo Cavallo, que lo consideraba su "niño mimado".

Conocía al ex ministro de Economía desde 1989, cuando Fernández ejercía como superintendente de Seguros de la Nación. Desde 1985 se había desempeñado como subdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, durante la gestión del radical Juan Vital Sourrouille.

Cuando Cavallo asumió en la cartera de Economía, en 1991, Fernández siguió en la cúpula de la Superintendencia de Seguros, hasta fines de 1995 por pedido especial del ministro.

Al año siguiente inició un fuerte vínculo político con Eduardo Duhalde hasta que, hace tres años, Néstor Kirchner le confesó -antes que a nadie- sus aspiraciones de lanzarse a la carrera presidencial.

"Contá conmigo, voy a ser el primer diputado kirchnerista", le respondió Fernández, y horas después le contó la novedad a Duhalde. Transcurría el año 2000 y el futuro hombre fuerte del gobierno de Kirchner acababa de ganar su banca en la Legislatura porteña por una coalición entre cavallistas, duhaldistas y dirigentes del partido de Gustavo Beliz.

Un año atrás, había perdido la elección interna del PJ porteño frente a la lista que encabezaba el ex ministro menemista Raúl Granillo Ocampo.

Abogado penalista, de 44 años, hincha de Argentinos Juniors, Fernández reconoce que la campaña que acaba de terminar fue como un curso acelerado de construcción de poder.

Manejo de fondos

Hasta convertirse en la mano derecha de Kirchner, su carrera política había tenido un perfil más bien técnico: desde 1996, condujo el holding de empresas del Banco Provincia y participó en organizaciones en favor de la transparencia en la política.

Al igual que durante la apuesta presidencial de Eduardo Duhalde, en 1999, Fernández manejó los fondos de la campaña proselitista de Kirchner.

En los dos casos, los gastos proselitistas generaron polémicas: en el informe que presentó ante la Justicia diez días antes de los comicios del 27 del mes último declaró egresos por tan sólo tres pesos, en la apertura de una cuenta bancaria. "No hay ninguna irregularidad. Será aclarado rápidamente", prometió.

Su nombramiento en uno de los puestos con más peso en el gabinete fue también una retribución al trabajo realizado. Fernández fue uno de los artífices del acuerdo entre su jefe y Duhalde, concretado el 13 de septiembre del año último que puso a todo el duhaldismo detrás de la candidatura del ahora ex gobernador santacruceño.

A partir del próximo domingo, tendrá a su cargo la coordinación de todos los ministerios. Pero le aguarda una misión aún más importante: seguir construyendo el poder de Kirchner.

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