
Una multitud bajo la lluvia, como en 1810
Los paraguas caracterizaron el tercer día de festejos; el paso de las representaciones concluyó con un reclamo por el matrimonio gay
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El espíritu de la Revolución de Mayo estuvo caracterizado ayer por los paraguas. Pasadas las 15, el cielo se puso negro y comenzó a llover. La postal ciudadana pareció convertirse de pronto en una de esas estampas escolares del 25 de Mayo, con una multitud bajo la lluvia, estampa apócrifa -pues hace 200 años aquí no se usaban paraguas- que refleja cuánto conocemos los argentinos de lo que ocurrió en aquellos días. Esta vez no hubo revolución que corriera peligro, aunque el aguacero obligó anoche a cancelar los recitales.
La tercera jornada de los festejos del Bicentenario volvió a convocar una multitud sobre la avenida 9 de Julio. El Desfile de la Integración fue el primer acto, que comenzó poco antes que la lluvia. Más de 4000 personas, en representación de las 80 colectividades, se abrieron paso con coloridos vestidos y músicas típicas de cada región (ver aparte).
Claro que el desfile también dejó ver la versión sui géneris que los organizadores tienen de los sucesos de Mayo: después de que pasaron representantes de comunidades como la árabe, la boliviana, la china, la japonesa y la venezolana, entre otras tantas, el cierre estuvo a cargo de la LGBT, la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Travestis, con una enorme bandera que reclamaba "Matrimonio ya".
La lluvia complicó en parte la fiesta. Mucha gente quería entrar en el Paseo de las Provincias, uno de los pocos lugares cubiertos, para guarecerse. Había que hacer largas colas para ingresar en los stands, especies de contenedores en los que se podían ver gigantografías de típicas postales provinciales.
Del otro lado de la avenida estaba el Paseo Gastronómico, donde 24 colectividades, 24 provincias y 24 organizaciones sociales ofrecen "platos típicos", como choripanes y guisos hechos en ollas populares.
Cruzar de un lado al otro de la 9 de Julio en pleno desfile era una misión imposible. Había que ir hasta alguna de las cabeceras, en Corrientes o Belgrano. Aunque también allí pasar de un lado a otro era una odisea; en especial, a la altura de la Plaza de la República, donde desembocaban las colectividades luego de desfilar: allí, la gente esperaba a los extranjeros para sacarse fotos con dragones chinos o con un Cristo gigante que fue parte del desfile de la comunidad brasileña.
"Estoy esperando encontrarme con mi mamá y me manda un mensajito que dice : «Estoy en el Obelisco»", dijo Fernando Osori, de 23 años. En las mismas coordenadas que su mamá había unas 2000 personas.
Los vendedores de pochoclo y empanadas vieron su ruina cuando cayeron las primeras gotas, aunque el día gris pareció perfecto para enmarcar el Bicentenario. A falta de French y Beruti repartiendo cintas, hubo un ejército de vendedores ambulantes de banderitas y escarapelas, capas para la lluvia, choripanes, panchos y hasta bebidas energizantes. Los paraguas tuvieron una inmediata alza de precios con las primeras gotas. No se conseguían por menos de $ 25.
En Cerrito y Mitre varios carritos antiguos regalaban helados a la gente, como parte de una acción de la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (Afadhya).
Aunque había pantallas gigantes por todos lados, los espectadores privilegiados eran los televisivos, ya que el desfile no fue diseñado en función de los cientos de miles de personas que concurrieron a verlo in situ. Sólo quienes lograron apostarse contra las vallas pudieron ver el paso de las colectividades. Los demás, sólo dos pasos atrás, debían conformarse con la visión incompleta de alguna bandera o de un estandarte lanzado al aire. Ni qué decir de los más chicos.
"No veo nada, ¿cuándo nos vamos?", se quejaba Damián, el hijo de Jorge Seris, cerca del arco intervenido por el grupo Mondongo. Tiene 7 años y sus papás lo llevaron con la promesa de que el paseo lo ayudaría a entender "eso" que le enseñaron en el colegio. "Pero acá no vio nada de lo que le enseñaron, ni la representación del Cabildo, ni a Moreno, ni a Saavedra", apuntó el padre.
"Yo vine porque quería ser parte de este festejo, pero esto, no sé, es un cuadro de la integración o no sé de qué, pero no refleja mucho lo que fue el 25 de Mayo. Creo que hoy los chicos no saben nada de lo que ocurrió aquel 25. Lo digo como maestra", aseguró María Esther Chara, que es docente en Lanús.
VOCES EN LA 9 DE JULIO
MARIA ESTHER CLARA
Docente
"El espíritu de Mayo no es sólo la unidad de la Argentina y las colectividades. Todo muy lindo, pero eso no colabora para que la gente sepa qué pasó el 25 de Mayo. Yo, como docente, sé que los chicos no saben qué ocurrió ese día."
LUCAS CORDOBA
53 años
"Me gustó el paseo, pero sobre todo lo que pude ver más temprano, porque con tanta gente no pude apreciar nada del desfile. "
DOLINDA ESTEVARENA
Religiosa
"Vinimos para traer a un grupo de alumnos del último año del colegio, de San Justo. Creo que les ha gustado, porque todavía no volvimos a reencontrarnos todos. Es una buena coronación de todo lo que les enseñamos sobre la historia de la Patria."
JORGE SERIS
Comerciante
"Hay muchas cosas interesantes, pero el paseo no fue pensado para los más chicos. Mi hijo se va desilusionado porque casi no vio nada del desfile y, además, no hay ninguno de los íconos de la Revolución de Mayo que le enseñaron en la escuela."
GILDA MESA
Madre
"Tengo dos hijos, uno de cuatro años y otro de dos. Vinimos a traer a los chicos, ayer [por anteayer] estuvimos viendo todo por televisión y nos pareció un paseo lindo para ellos. En realidad, mucho no vieron, pero ya con salir de la casa ellos están contentos."
TERESITA ZELAYA
Docente
"Me pareció que está todo muy bien puesto, pero es una lástima que dure sólo cuatro días. Tendrían que dejarlo armado para que por lo menos, los próximos meses, todos los argentinos puedan pasar a conocerlo. Se invirtió mucho esfuerzo y dinero como para que dure tan poco."
HECTOR RODRIGUEZ
Empleado bancario
"Vinimos con la familia desde Rosario para los festejos. Aprovechamos para probar las comidas típicas del Norte, que a mi mujer le encantan porque es de allá. Lo que no nos gustó fue la cantidad de gente con la que nos encontramos, que hacen que sea difícil recorrer el paseo. Por lo demás, estuvo todo muy lindo. Por la noche, tenemos pensado venir a los recitales y espectáculos. Nos volvemos el martes a la noche."
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