Una multitud pidió cambios en la Justicia

Fue frente al Palacio de Tribunales ante más de 65.000 personas, entre las que había desocupados; hubo algunos incidentes
Gabriel Di Nicola
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23 de abril de 2004  

Una vez más, como hace tres semanas en la plaza del Congreso, Juan Carlos Blumberg, el padre de Axel, el joven de 23 años asesinado por sus secuestradores, convocó ayer a una multitudinaria y pacífica manifestación.

Esta vez, frente al Palacio de Justicia, el ingeniero textil pidió que se declare la emergencia judicial y entregó un petitorio de 12 puntos al vicepresidente de la Corte Suprema, Augusto Belluscio, y al ministro del alto tribunal Juan Carlos Maqueda.

Los dos funcionarios explicaron a Blumberg que, en el petitorio, había temas que dependían de la Corte Suprema, del Congreso de la Nación y del Consejo de la Magistratura.

"Los que son de la Corte, los vamos a tratar en el próximo plenario", dicen que dijo el juez Belluscio, que estuvo con Blumberg durante diez minutos. Luego, el padre de Axel charló brevemente con el vicepresidente del Consejo de la Magistratura, Claudio Kiper.

Afuera, más de 65.000 manifestantes ocuparon la plaza Lavalle y sus adyacencias, aunque los organizadores consideraron que había cerca de 95.000 personas.

Pero, antes del encuentro con los ministros de la Corte, Blumberg comenzó su exposición al decir: "Queridos ciudadanos, tenemos que dar el ejemplo". Y, luego de la entonación del Himno Nacional, explicó: "No somos de derecha ni de izquierda, tenemos que luchar todos unidos, reclamar y hacer propuestas para ayudar a la Justicia". Su mujer, María Elena, entonces, rompió a llorar.

El petitorio

A partir de allí, Blumberg se concentró en los 12 puntos del petitorio: declaración de emergencia al Poder Judicial de la Nación; ampliar el horario de trabajo de los empleados y funcionarios judiciales, punto que fue uno de los más aplaudidos; publicación de las estadísticas de la cantidad de causas ingresadas y sentencias dictadas y la elección de fiscales y comisarios por medio del voto ciudadano, entre otros.

Luego, en una conferencia de prensa, el padre de Axel explicó: "Le daremos a la Corte Suprema un plazo perentorio para que estudie nuestras propuestas, si no, volveremos a realizar una marcha frente al Palacio de Justicia". A la vez, no descartó llamar a una próxima convocatoria en la Plaza de Mayo.

También, el ingeniero textil criticó a los fiscales que, por medio de un comunicado, expresaron su apoyo a Jorge Sica, luego de que la Procuración General de la Nación lo separó de la investigación del caso Blumberg. En el acto se oficiaron oraciones interreligiosas, de las que participaron el padre Francesco Balarini, del Consejo Episcopal de la Iglesia Católica; el rabino Sergio Bergman y el pastor evangélico Roberto Prieto.

Entre el público sobresalían los piqueteros y los "espontáneos". Los primeros no obedecieron la consigna impuesta por Blumberg de no llevar identificaciones: la mayoría se concentró en Lavalle y en Libertad y los inconfundibles gorros amarillos y las pecheras de Raúl Castells estaban bien visibles.

Pero, lentamente y quizá por pedido de los organizadores, los piqueteros fueron despojándose de lo que los identificaba, aunque nunca negociaron bajar la bandera que portaban y que decía: "Juicio y castigo, desmantelamiento del aparato represivo".

Lo curioso es que los dos grupos antagónicos -la tensión había que cortarla con un hacha- pedían lo mismo, pero con diferente lenguaje: los seguidores de Blumberg de la primera hora exigían justicia, los piqueteros hablaban de gatillo fácil e insultaban a la policía.

¿Cuál era la diferencia? Ellos no pudieron contestarse esa pregunta, al menos ayer.

Igual, coincidieron en los cánticos: "Argentina, Argentina", "Se-gu-ridad" y "Que trabajen" (por los jueces y fiscales), por citar sólo algunos.

Cerca del final del acto, algunos militantes de Izquierda Unida se ubicaron en las esquinas estratégicas y que luego sirvieron de vías de salida de los manifestantes, para volantear.

Y LA NACION se encontraba hablando con Enrique Weux, un ex profesor de Axel Blumberg, cuando tres hombres trajeados y una mujer finamente vestida comenzaron a agredir verbalmente al militante izquierdista.

"Fuera", "Andate, hijo de p..., vos no tenés nada que hacer acá", "Basura", "Respetá el espíritu de la gente", "A vos te estamos perdonando la vida". El militante, que se asemejaba bastante a una de esas estatuas humanas que se mueven sólo a monedas, soportó estoicamente la catarata de agresiones verbales e intentó explicar que pedían lo mismo: "Lean lo que dice esto", dijo mostrando un panfleto.

Antes de dar por terminado el acto, mientras escuchaba al coro Kennedy, Blumberg se abrazaba a Patricia, la madrina de su hijo, y miraba al cielo. "Ahora, en orden, vuelvan a sus casas, no vayan a otro lado", dijo el ingeniero textil, quizás haciendo referencia a la convocatoria piquetera a Plaza de Mayo.

Cuando parecía que todo había terminado, Blumberg volvió al escenario en compañía de su mujer, miró al cielo, nombró a su hijo y sostuvo, llorando: "Les agradezco la civilidad. Queremos una Argentina mejor, viva la Patria".

Principales puntos del petitorio

Emergencia

  • Declarar en emergencia al Poder Judicial y que el retraso de todas las causas se ponga al día en un plazo determinado por la Corte.
  • 8 horas

  • Ampliar la jornada de los empleados y funcionarios judiciales.
  • Reválida

  • Que jueces, fiscales y defensores revaliden sus títulos.
  • Por Jurados

  • Juicios por jurados para delitos graves y/o cometidos por funcionarios.
  • Base única

  • Crear un sistema único de información del Poder Judicial que compile y cruce datos.
  • Como fiscales

  • Otorgar a las víctimas y a sus familiares iguales derechos que los que gozan los fiscales. Crear el derecho de opinión de la víctima durante el juicio.
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