Una sociedad en Nevada, clave para la expansión de Cristóbal

Val de Loire, con sede en Nevada, destrabó la venta del casino de Rosario, entonces en manos del zar del juego, y se llevó una comisión de US$ 6 millones
Iván Ruiz
Maia Jastreblansky
Hugo Alconada Mon
(0)
10 de abril de 2016  

Una sociedad offshore de Nevada fue clave para que Cristóbal López pudiera ampliar su red de casinos en los últimos años. Y cosechó beneficios millonarios por ese logro. Pero el dueño de esa firma, Val de Loire LLC, que embolsó millones de dólares, permanece en las sombras.

Según un documento secreto hallado en los Panamá Papers , alguien en nombre de Val de Loire logró sentar a una mesa de negociación a los ejecutivos de Casino Club SA (la sociedad insignia de López para el juego) y de Hipódromos Argentinos de Palermo SA (Hapsa), de Federico De Achával, con los españoles de Cirsa, la empresa que controlaba el Casino Flotante de Puerto Madero.

Hasta entonces, Cirsa, liderada por el catalán Manuel Lao, se mostraba inflexible. No quería negociar. Pero Val de Loire, de algún modo, logró reunirlos y, así, concretar el negocio del casino de Rosario en 2007. Por esa gestión, la firma offshore se llevó una comisión de US$ 6 millones.

Un documento de Mossack Fonseca hallado por LA NACION en el marco de la investigación impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y el diario Süddeutsche Zeitung muestra el paso a paso de la alianza que celebraron López, De Achával y Cirsa para explotar el casino City Center Rosario, con 2000 tragamonedas, 80 mesas de juego y poker room.

El convenio fue firmado en Panamá el 16 de octubre de 2007, e incluye 10 puntos que dejan al descubierto el entramado societario entre Casino Club, Hapsa y Cirsa. Luego, en dos cláusulas, estipula la retribución que se le otorgó a Val de Loire por su intervención en el negocio.

Primero, el escrito recordó que en el pasado Casino Club y Hapsa habían unido fuerzas en una nueva sociedad, Compañía de Inversiones en Entretenimientos SA, y que ésta, a su vez, había conformado una UTE (unión transitoria de empresas) con Cirsa para explotar el casino de Puerto Madero. Es decir que estos empresarios del azar ya tenían una historia en común.

El punto 3 del convenio expuso el nuevo negocio: Cirsa le compraba a Cristóbal López el 50% de las acciones de la concesión para explotar el casino de Rosario. Con una aclaración: "Val de Loire fue quien contactó a Cirsa con los directivos de las empresas Hapsa y Casino Club" y "fue en virtud de esta gestión" que se selló el acuerdo.

Finalmente, las partes acordaron entregarle US$ 6.120.000 a Val de Loire como retribución por el éxito de la operación. Así, pactaron que esa suma se abonaría mediante una transferencia bancaria a la cuenta 600-XXXXXXX del Deutsche Bank de Hamburgo. Y añadieron que el pago sería "libre de todo impuesto, retención, tasa, gasto o comisión".

El convenio cerró con un párrafo sobre los paraísos fiscales: "A todos los efectos judiciales y extrajudiciales que pudieran derivarse del presente acuerdo, las partes constituyen domicilio en los indicados en el encabezamiento". Es decir, Panamá y Nevada.

A lo largo de ese documento, sin embargo, en ningún momento se identifica por su nombre a un representante, apoderado o ejecutivo de Val de Loire. Mucho menos a sus dueños. Es decir, a quienes estaban a punto de embolsar los millones de dólares en una cuenta alemana.

De acuerdo con los documentos de Mossack Fonseca, sin embargo, De Achával sería el "beneficiario final" de Val de Loire y ésta, a su vez, es accionista de Hapsa en la Argentina. Este medio reveló, además, cómo entre 2007 y 2013 esta sociedad offshore fue un vehículo para que Hipódromos Argentinos de Palermo pudiera sacar del país casi US$ 70 millones (más de $ 1000 millones al tipo de cambio actual) del juego.

Pero De Achával negó ser el dueño de Val de Loire ante la consulta de LA NACION. Mediante un comunicado negó, además, de manera categórica cualquier rol en esa maniobra. Indicó que no incurrió en ninguna "práctica incorrecta" y señaló que su operatoria fue "legal y debidamente declarada ante la AFIP".

Consultado ayer un vocero de De Achával, reafirmó esa posición: "No es el dueño de Val de Loire, ni su beneficiario final. Esa sociedad sólo es accionista de Hapsa, del cual De Achával es presidente, pero es incorrecto concluir otra cosa".

El fiscal federal Federico Delgado, sin embargo, imputó el viernes a De Achával, por el presunto desvío de esos US$ 70 millones a través de Val de Loire, luego de la investigación publicada en LA NACION. Según el fiscal, si De Achával está detrás de Val de Loire por ser el "beneficiario final", esa sociedad offshore de Nevada no sería más que una pantalla de Hapsa en el exterior.

Consultados, voceros de Cristóbal López se desligaron de Val de Loire. "Es una sociedad de De Achával. La usa para sacar parte de las ganancias de Hapsa al exterior y Cristóbal no tiene nada que ver con eso", indicó. Para López, Val de Loire significó la llave offshore para expandir su millonario negocio en la industria del juego.

Con la colaboración de Ricardo Brom, Mariel Fitz Patrick y Romina Colman

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.