
Uruguay rechaza condicionamientos para ir al ALCA
Diferencias con Brasil y la Argentina
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Uruguay quebró la aparente armonía del Mercosur al abrir la puerta para que los países de la región negocien el ingreso en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en forma unilateral y no en bloque, una posibilidad a la que se oponen férreamente Brasil y la Argentina.
"Si no logramos llegar unidos al ALCA no corresponde sujetar (al bloque) a ningún tipo de condicionamientos", sentenció ayer el canciller uruguayo, Didier Opertti.
La postura no conciliable con los intereses de los dos socios principales del Mercosur fue admitida por Opertti en un rincón del Salón de los Bustos de la Casa Rosada, luego de una larga reunión de trabajo y almuerzo con su par argentino,Adalberto Rodríguez Giavarini, y de una breve cita posterior con el presidente Fernando de la Rúa.
Hace sólo diez días, los cancilleres Rodríguez Giavarini y Celso Lafer, de Brasil, aseguraron aquí su convicción compartida de que el diálogo para el ingreso en el ALCA debe hacerse sólo y exclusivamente desde el seno del Mercosur. Y privilegiaron la discusión de los contenidos de dichas negociaciones por sobre el respeto de los tiempos para una nueva sociedad comercial interbloques.
De esta manera, tanto el jefe del PalacioSan Martín como el de Itamaraty (la cancillería brasileña) pusieron frenos a las intenciones de Chile, país asociado al Mercosur, de apurar el ingreso en el ALCA y suscribir para ello un acuerdo bilateral de libre comercio con Washington.
En otras palabras, Rodríguez Giavarini y Lafer se resistieron públicamente a acortar los plazos para la entrada de la región en el ALCA, por ahora fijada para el año 2005, como plazo tope. Incluso, deslizaron que podrían vulnerarse dichos tiempos si fuera necesario para América latina.
Sin condicionamientos
Sorpresivamente, Opertti ayer liberó a Uruguay de cualquier freno. "¿Cuánto tiempo?, ¿más tiempo?", se preguntó, casi irónico, el líder de la diplomacia uruguaya, para aclarar que su plan es disponer de "la capacidad de adelantar los tiempos, lo que no sería el producto de una voluntad sino el producto de un resultado de avances".
-Hace sólo unos días, la Argentina y Brasil acordaron que el ingreso en el ALCA sólo se negociará en bloque desde el Mercosur. ¿Cuando menciona la capacidad de adelantar los tiempos, se refiere a una atribución del bloque o dice que está dispuesto a negociar unilateralmente la entrada de su país?, le preguntó La Nación a Opertti.
La respuesta fue larga y cuidada. Pero la posición fue clara. "El primer esfuerzo lo tiene que hacer uno al interior de su propio gobierno; el segundo, al interior del Mercosur, y luego jugar en la liga mayor, que es el ALCA. Si logramos pasar los respectivos exámenes y llegamos al ALCA unidos, mejor; jugaremos en un equipo y como decimos en Uruguay, de taquito; pero si no logramos llegar unidos al ALCA, porque debe quedar en claro que el ALCA ya es un compromiso y hay una plataforma acordada, no corresponde sujetarla a ningún tipo de condicionamientos", contestó, terminante.
El canciller argentino se abstuvo de cualquier acotación. Su posición había quedado clara hace diez días, cuando asumió el compromiso de pelear la alianza comercial codo a codo con Brasil.
No lo hizo pese a que Opertti aludió a los esfuerzos que deben hacerse intragobierno. En el gabinete argentino, las pretensiones de negociar en bloque de Rodríguez Giavarini no son compartidas por el ministro de Economía, José Luis Machinea, quien ya aclaró que prefiere agilizar la entrada en el ALCA, la zona de libre comercio que uniría a la región desde Alaska hasta Tierra del Fuego.
Tal zona fue definida por Opertti como "una oferta importante, un modelo comercial que está allí, no en la puerta misma, pero sí en nuestro jardín y hay que tratar de incluirlo".
Como Chile, Uruguay, que posee un mercado más restringido que los de Brasil y la Argentina, desea apresurar los plazos. El propio presidente uruguayo, Jorge Batlle, reconoció hace días que, como Chile, firmaría con los Estados Unidos un acuerdo para el libre comercio, pese a que ello podría jugar en desmedro del bloque regional.
Excelentes relaciones
Más allá de las diferencias internas al bloque, Rodríguez Giavarini destacó el "excelente estado de las relaciones bilaterales".
Ambos gobiernos aún tienen pendiente la construcción del puente que unirá Buenos Aires y Colonia, un añejo sueño incumplido que ayer volvió a respaldar De la Rúa.
Y enfentan un conflicto por las bicicletas chinas que serían exportadas a la Argentina desde Montevideo, aunque este asunto fue minimizado por los diplomáticos: "En pocos días encontraremos una solución", restó importancia el canciller argentino.
En rigor, la visita oficial de Opertti sirvió para recordar la buena salud de las relaciones bilaterales, pese a las diferencias internas sobre el Mercosur. Eso fue todo.
"Un mal rato"
- "Un mal rato." Así definió el vocero de la embajada de Uruguay en Buenos Aires, Carlos Mendibe, el asalto que sufrió ayer, mientras viajaba en un taxi que había tomado en la sede diplomática, situada en la avenida Las Heras al 1900, en el barrio porteño de Recoleta, para llegar hasta la Casa de Gobierno, mientras el canciller de su país, Didier Opertti, almorzaba en el PalacioSan Martín con su par, Adalberto Rodríguez Giavarini. El robo hizo que Mendibe llegara tarde a Balcarce 50, donde contó que otro hombre que abordó el taxi en el que viajaba le sustrajo 180 pesos y su tarjeta de crédito.



