
Viejas rencillas acallaron a Santillán
Uno de los rostros más identificados con los piquetes se vio obligado a recluirse
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SAN SALVADOR DE JUJUY.- Para muchos pudo ser una sorpresa la ausencia de Carlos "El Perro" Santillán en el congreso piquetero de La Matanza. Pero aquí las versiones señalan que la cara más identificada con los cortes de ruta tiene ahora internas dentro de su propio gremio, el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SEOM), algunos de cuyos delegados estarían disconformes con la adhesión a la Corriente Clasista y Combativa (CCC).
La CCC es una organización sindical nacida en Jujuy hace cinco años, con alcance nacional, que no pertenece a ninguna de las dos CGT ni tampoco a la CTA, de Víctor de Gennaro. Es, como su nombre lo indica, una corriente que pretende albergar a todos los trabajadores, a quienes reconoce estrictamente como clase obrera y, dentro de ellos, a los desocupados que quedaron fuera del mercado laboral.
Su acción esta orientada no sólo a la revindicación, sino al cambio revolucionario del sistema, posición afín a la del Partido Comunista Revolucionario (PCR), agrupación surgida de una ruptura con el Partido Comunista Argentino en la década del 70 y encabezada por el dirigente Otto Vargas. Este se inclinó por la metodología de Mao Tse Tung y su organización tomó distancia de la Unión Soviética de los últimos años, a la que acusaba de "Social-Imperialista". De ese mismo ámbito ideológico surgieron líderes sindicales como el cordobés René Salamanca, que actuó en "El Cordobazo".
De allí también nació la CCC, la cual creció y se fortaleció, en este caso, de la mano del carismático líder municipal Carlos Nolasco "Perro" Santillán, a partir de la Marcha Federal contra el gobierno de Carlos Menem, en 1995.
La Corriente, en sus primeros años, quiso conquistar la CGT y, en tal sentido, el "Perro" siempre atacó frontalmente a sus tradicionales referentes como Armando Cavallieri, Saúl Ubaldini y Rodolfo Daer, acusándolos de "traidores" a los "obreros". Pero después fue tomando autonomía y comenzó a manifestarse a lo largo y a lo ancho del país mediante alianzas tácticas con la CGT disidente de Hugo Moyano y la CTA consolidando, poco a poco, una identidad.
De la adhesión al silencio
A partir de los piquetes de Cutral-Co, en Neuquén, y Ledesma, en Jujuy -en 1998-, la Corriente fue incorporando gradualmente a los desocupados y luego decidió organizarlos activamente. Es en esta acción donde tuvo el mayor crecimiento de adherentes y donde fue incorporando dirigentes nacidos en otros sectores como Raúl Castells, de jubilados, y Juan Carlos Alderete, líder piquetero de La Matanza.
Ahora, inexplicablemente, el "Perro" se ha llamado a silencio y no quiere hacer declaraciones a la prensa. Incluso no participó de las dos últimas manifestaciones del aguerrido Frente de Gremios Estatales exigiendo el pago de los sueldos atrasados, que él mismo ayudó a fundar con Fernando Acosta, de la CTA-Jujuy, hace más de 10 años (y cuya acción impulsó la renuncia de tres gobernadores: Ricardo De Aparici, José Ficoseco y Carlos Ferraro).
El mes último estuvo un día preso luego de un violento enfrentamiento entre los desocupados de la CCC y la policía provincial, durante el cual se quemó un automóvil y se rompieron otros, con un resultado de 21 detenidos y una cuota de gases lacrimógenos y balas de goma.
Los desocupados insistieron en que los desmanes fueron provocados por infiltrados de la policía, pero lo cierto es que gran parte de la población rechazó tanto la represión como la violencia de la protesta.



