
Está en obra el último edificio del St. Regis Bal Harbour Resort, frente a una de las playas más cotizadas de la Florida
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MIAMI.- Y un día voló en pedazos. El 18 de noviembre de 2007, a las 7, el mítico Sheraton Bal Harbour, diseñado por Morris Lapidus, se hizo polvo en segundos. Fue con pena y con gloria: lo había inaugurado 45 años antes John F. Kennedy y había sido, sin exagerar, la casa de todo el mundo. Todo tenía un por qué: su ubicación estratégica, en plena ciudad de Bal Harbour, frente al archifamoso complejo Bal Harbour Shops (un mall con más de 100 firmas de moda de lujo internacional), daba para mucho más. Así lo entendió la compañía Starwood, que decidió poner manos a la obra enseguida y construir el St. Regis Bal Harbour Resort, complejo de condominios y hotel (será el flagship de la marca), con su sello de máxima calidad (St. Regis), frente a la playa más exclusiva de Miami.
Hoy, en plena construcción, con dos de sus tres torres (de 27 pisos) con el techo puesto, ya se ve como un gigante. Se calcula que la tercera tendrá el techo listo en enero. A partir de allí comenzará toda la deco (desde el piso hasta las canillas), hasta 2011 que estará listo. En tanto, la parte destinada al hotel abrirá sus puertas en 2012. Un dato: es uno de los proyectos más grandes de Miami.
De lo mejor
Una vuelta por el showroom basta para entender el concepto de este gran condominio de luxe, más que exigente, con terminaciones que cada propietario puede elegir a gusto: mármoles, muebles de cocina, pisos, paredes, pintura, entre otros. También cocinas hiperchic con máquina para café, heladera para vinos, cocinas profesionales a gas -poco frecuentes en Estados Unidos- o eléctricas, lavaplatos. Y mucho más.
Se trata de condominios que van de 165 a 639 m2 y que cotizan desde los 2 millones de dólares hasta los 10. En total hay 268 residencias con uno, dos, tres o cuatro cuartos; 37 condo-hotel suites (sistema mixto que ofrece la opción de alquilar el departamento cuando no se ocupa), 24 suites y 183 cuartos de hotel (incluida una suite presidencial). Pese a la crisis mundial, el 40% del proyecto ya se vendió, incluidos los condo-hoteles. De esa cifra, aseguran desde el departamento de ventas del St. Regis, habría varios compradores argentinos. Entre ellos, la miamera número 1: Susana Giménez. Otros vecinos del St. Regis son Luis Miguel y Andrea Agassi.
Gimnasio, piletas, cabañas en la playa con aire acondicionado y plasma, lavadero, tintorería, servicio permanente de niñeras y mucamas, jardinero, paseadores y cuidadores de mascotas, servicio de limusinas, valet parking las 24 horas son parte de las prestaciones para los propietarios.
En los jardines del St. Regis reina, también, el diseño: palmeras, geometrías verdes, fuentes y varias piletas, enmarcados en una atmósfera bien tropical (la temperatura promedio en invierno es de 22°C y en verano, de 33°C). Un detalle: los dueños del los condominios pueden usar todas las instalaciones del hotel. "De lo simple a lo extravagante: las flores favoritas del propietario que lo esperan a su llegada o un helicóptero que lo pase a buscar para irse un fin de semana a jugar al golf a Naples, entre otras, todas las expectativas pueden ser cumplidas en el St. Regis", asegura Sergio Rivera, CEO de Starwood, en la carta de presentación de St. Regis Bal Harbour. Sueños que pueden ser realidad por... mucho a cambio.




