
La adecuada alimentación de los equinos que realizan una actividad deportiva es imprescindible para cumplir con esas exigencias. La nutrición necesita contar, en calidad y cantidad, con un conjunto diario de sustancias consideradas como básicas para satisfacer los requerimientos de su organismo y deben ser administradas de acuerdo con la actividad, el tiempo y la intensidad con que la desarrolla. Estas son: proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales, vitaminas y, fundamentalmente, agua.
El caballo que realiza cualquier tipo de actividad física debe ser considerado como un atleta. Por lo tanto, requiere un aporte alimentario extra de aquel que está en reposo o suelto en el campo.
El aporte nutritivo que podría darle el consumo de una pastura o el fardo solamente no es suficiente para satisfacer sus demandas; por lo tanto, requieren la incorporación a la dieta de una o varias sustancias que le permitan complementar esas necesidades. Esa deficiencia existente induce que debemos añadirle un elemento adicional como grano, balanceado, aceite, vitaminas, minerales y se hace con la finalidad de transformar esa nutrición incompleta en algo íntegro y equilibrado.
La relación entre el forraje y el concentrado administrado es variable y dependerá de la intensidad de la labor desarrollada: a mayor actividad física debe incrementarse proporcionalmente la cantidad de concentrado y disminuir el porcentaje de fardo.Los lípidos, generalmente usados en forma de aceite, son un componente alimentario muy bien digerido por los caballos sometidos a altas exigencias físicas. Les aportan un buen nivel energético y tiene a su favor que disminuye los peligrosos riesgos de los excesos alimenticios con granos. La grasa se absorbe en el intestino, se almacena en el organismo y es generalmente bien metabolizada. La rutina de la nutrición debe ser regular y la cantidad de alimento debe de estar de acuerdo con sus requerimientos y en proporción con la demanda diaria de ejercicio.
* Asesor veterinario (equinos), Sociedad Rural Argentina

