
Por Cristina L. de Bugatti
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Una noticia informa sobre nuevas aplicaciones industriales del fruto de un árbol llamado Gleditsia amorphoides o Espina de corona, una leguminosa nativa de la región subtropical -Salta, Jujuy, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones-. Se trata de un árbol que puede alcanzar de ocho a diez metros de altura, de fuste recto con buena madera para carpintería, hojas compuestas por pequeños folíolos y temibles, duras, ramificadas y punzantes espinas, de hasta ocho cm, que nacen en sus troncos. Los frutos son vainas o chauchas de unos diez cm de largo con lustrosos porotos. Y son ellos los que contienen una goma espesante o gelificante, llamada goma garrofin, similar a la que se obtiene del algarrobo europeo. Ceratonia silicua es muy usada en productos alimentarios o medicinales.
Hacia los años 1956, 1960, investigadores de la Dirección Nacional de Bosques -doctores Riqué y Rothmann y el ingeniero Pardo- habían demostrado la posibilidad de producción de este espesante, cuya elaboración se efectúa actualmente en Alemania, Italia, España y Portugal con materia prima cosechada en países del Mediterráneo, pero que no alcanza a satisfacer la demanda.
La presencia de ese mercado demandante en expansión alienta a diferentes sectores de nuestro país para estimular nuevamente el acopio de chauchas, en los árboles que crecen naturalmente en los bosques de la zona norte, considerando que esta tarea puede ser realizada por habitantes rurales de la región, y ser un aporte importante para la economía familiar. Se considera que hay posibilidades de avanzar en investigaciones, reuniendo informaciones dispersas, para perfeccionar la producción de semilla, bajar costos y asegurar continuidad en la producción.
Pero, como mencionamos, se informa sobre nuevas aplicaciones de la goma garrofin, ya que se fabrica con ella un producto que asegura un gran incremento de la dispersión de las emulsiones insecticidas, fungicidas, herbicidas, reguladores del crecimiento y fertilizantes, lo cual puede ser bueno o malo.
Muy conocida en nuestro país desde hace muchos años, es la Gleditsia triacanthos, Acacia negra de origen norteamericano, con las mismas temibles espinas que la convierten en inexpugnables cercos, en la actualidad muy poco usados, y con nutritivas chauchas de uso forrajero.
Junto con esta eficaz defensa, se solían plantar cercos de Maclura, árbol de bajo porte y totalmente espinoso.
Ahora nos hemos vuelto más delicados y usamos rosales como cerco defensivo.





