
La nueva tendencia en las urbanizaciones incluye un mayor cuidado del entorno natural y la posibilidad de emprender algunas tareas productivas en conjunto
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En los últimos tiempos la ecología comenzó a ganar lugar en las preferencias de la gente. Esta tendencia, que se relaciona con el cuidado del medio ambiente, se observa en muchos aspectos que van desde el diseño urbanístico y las construcciones de las viviendas hasta la filosofía de vida que domina en cada desarrollo.
Según los expertos, este criterio que llegó hace unos años vino para quedarse. "El concepto responde a una realidad que hoy se difunde por el mundo: volver a nuestra esencia, vincularnos e integrarnos con la naturaleza. En muchos casos la búsqueda está orientada a cosas simples, el aire libre y disfrutar de la verdadera esencia de la vida", sostiene Roberto Montanari, responsable de Puertas Adentro, desarrollo sustentable que respeta los principios ecológicos.
Ricardo Jurado, CEO de Algodón Wine Estate Viñas del Golf, proyecto que se levanta en San Rafael (Mendoza), sostiene que este tipo de emprendimientos suelen darle un valor primordial a los recursos naturales.
"La filosofía de estas urbanizaciones se suele basar en la utilización de los recursos naturales de la región en busca de un estilo que combina el confort y la tecnología", agrega Jurado.
Entre los muchos desarrollos que optan por esta manera especial de entender la vida figura Noregon, que se lleva adelante en San Martín de los Andes, un proyecto de 252 hectáreas, sin duda, es uno de ellos.
"Este es un emprendimiento inmobiliario sostenible que se encuentra a la vanguardia de los ecocountries o barrios verdes, una nueva generación de urbanizaciones que promueven una filosofía de armonía con la naturaleza, respetando el medio ambiente y la diversidad que representan la flora y la fauna del lugar", explica Mariano Berrondo, director de Emprendimientos Noregon SA.
Y agrega: "A diferencia de muchos desarrollos que comienzan con un loteo y después realizan la evaluación del impacto ambiental, Noregon prestó especial atención a la incidencia que puede generar la acción del hombre en la naturaleza desde el inicio del proyecto. Debido a esto se realizó un minucioso estudio a cargo del biólogo ambiental Horacio Botta, que incluyó un relevamiento de las pendientes, los cursos de agua, la densidad de pasturas, bosques y fauna del terreno. Con esa información procesada y sistematizada se avanzó con un diseño urbanístico amigable con el medio ambiente realizado por el reconocido estudio Pondal Malenchini".
Como resultado, Noregon reserva más del 50% (unas 134 hectáreas) de su superficie a espacios naturales entre los que se destacan cipresales, un mallín, numerosos arroyos y vertientes.
"Noregon Territorio Natural nace como respuesta a la necesidad de los habitantes de la Patagonia y de otras regiones de poder disfrutar de una urbanización privada, cercana al casco urbano de San Martín de los Andes, en un entorno de calidad donde el paisaje natural existente sea respetado tanto geográfica como arquitectónicamente", dice Berrondo.
Y añade: "Creemos que la arquitectura tiene que estar en armonía con la naturaleza. Por esta razón convocamos a los mejores estudios de arquitectos de la Patagonia y Buenos Aires para que proyecten el clubhouse, el hotel boutique y las áreas comunes y de deportes invernales, y que ninguno de ellos desentone con el entorno geográfico".
Como resultado del estudio de impacto ambiental, que duró casi un año, el desarrollo obtuvo una mención. "Como resultado de ese trabajo, la Secretaría de Planificación y Desarrollo Sustentable y la Subsecretaría de Gestión Ambiental de la Municipalidad de San Martín de los Andes le otorgaron la máxima calificación (A) al proyecto inmobiliario de Noregon, territorio natural", dice Jurado.
Entre las acciones encaradas desde Noregon se destaca la conservación de la cima del cerro, donde se emplaza como reserva natural. "De esta manera, todos los propietarios pueden disfrutar de una vista privilegiada en el sur argentino. Los servicios y la infraestructura de Noregon están en sintonía con la calidad del paisaje. Los caminos vehiculares ocultos y los caños y las tuberías de servicios subterráneos y termosellados permiten que cada vista preserve el encanto de lo intocable", revela Berrondo.
Entre los servicios se destacan amenities exclusivos, un espacio destinado a eventos culturales, pileta climatizada in-out, área de deportes invernales, circuitos ecuestres, picadas para trekkers y un área de deportes acuáticos en el lago Logog. "El valor de venta del proyecto parte de los 29 dólares el m2", manifiesta Berrondo.
Otro desarrollo que responde a este espíritu es Algodón Wine Estate, Viñas del Golf, proyecto que se encuentra sobre la ruta nacional 144 km 674, en el departamento de Cuadro Benegas, San Rafael (a menos de 200 km del centro de esquí). "Nuestro proyecto que maneja un concepto de cultivos ecológicos desde sus orígenes, evitando el uso de agroquímicos y herbicidas, se está reorientando hoy hacia un concepto biodinámico. Algodón Wine Estate Viñas del Golf es pionero en este concepto inmobiliario en la Argentina debido a que involucra la producción de vino, frutales, nogales y aceites de oliva dentro de la misma finca", expresa Jurado.
El complejo, de 825 hectáreas, que se desarrolla sobre dos geografías bien diferenciadas -desierto y plantaciones de vid-, se encuentra en el piedemonte de Sierra Pintada, en la zona de mayor altura de San Rafael (800 metros sobre el nivel del mar). "Este es un emprendimiento agro-turístico, de farming único en su tipo, donde se combinan actividades productivas tradicionales de la zona: vitivinicultura, olivicultura, frutales y nogales", dice Jurado.
Allí, los propietarios tendrán posesión porcentual sobre los viñedos comunes de la finca, teniendo derecho a producir el equivalente a una barrica o 290 botellas anuales, según sus requisitos. "Aquellos propietarios que cuenten con viñedos dentro de su lote podrán elegir tener sus viñas mantenidas, cosechadas y procesadas por nuestro personal, y su producto vendido con nuestra marca, la de terceros o comercializarlo con su propia y exclusiva etiqueta familiar. Para aquellos que cuenten con nuevas plantaciones de viñedos dentro de su lote, Algodón Wine Estate Viñas del Golf otorgará una garantía de 3 años libres de gastos de expensas y mantenimiento, pagaderos con los ingresos de la producción", adelanta Jurado.
Agrega que los propietarios podrán participar junto al enólogo de la bodega en la vinificación de sus vinos personalizados pudiendo utilizar toda la tecnología existente para obtener el vino deseado.
"Los propietarios que decidan tener su vino personalizado podrán contar con un espacio reservado en la cava para estibar su barrica, en caso de que el propietario decida utilizar barrica de roble para sus vinos, además de contar con un espacio reservado para estibar unas 500 botellas con el mejor de los cuidados en la misma cava".
Algodón Wine Estates Viñas del Golf, que demandará una inversión final de 70 millones de dólares, también prevé la optimización energética por medio de paneles solares que aprovechan los más de 300 días de sol anuales. También se prevén huertas comunitarias y granjas de carácter orgánico con el fin de autosustentar a los propietarios. "El agua que se utiliza allí para el riego de las canchas de golf y de polo, al igual que la que se usa en los jardines, fue previamente utilizada para el tratamiento de efluentes. La idea es no derrochar recursos naturales", refiere Jurado.
También cuenta con El Lodge de Golf y Vino, que tiene 24 habitaciones, donde actualmente funcionan 8 suites y se proyecta un hotel de la cadena Standard de Algodón, de 40/50 habitaciones, que funcionará en el desierto y tendrá vista a las Sierras Pintadas y a la cordillera de los Andes.
La comunidad combina la producción de vinos, aceite de oliva, frutales y nogales con deportes como golf, polo y tenis. "Allí, la hectárea tendrá un valor estimado que rondará los 100.000 dólares", concluye Jurado.
Otro ejemplo de este tipo de proyectos es Puertas Adentro, desarrollo de 88 hectáreas en el km 117 de la ruta 7, en San Andrés de Giles.
El complejo, que cuenta con un loteo rural, ofrece chacras de 1,5 hectáreas que pueden ser destinadas para la cría de caracoles. "Allí todo aquel que compra su chacra es socio de la cooperativa. Por eso desde que se convierten en propietarios reciben el asesoramiento permanente", sostiene Roberto Montanari, responsable del desarrollo.
El barrio, que está dentro de los denominados countries ecológicos o autosustentables, fue aprobado por el Poder Ejecutivo bonaerense con un impacto ambiental positivo. "Se transformó un campo ganadero anegable en uno hortícola. Además se forestó el predio con más de 2000 árboles de diversas especies, que lo transforman en un paraíso. Se busca entre los asociados los conceptos de recolección diferencial de la basura, producción de compost de los residuos orgánicos. Vale la pena aclarar que el hecho de que los caracoles vivan dentro de los criaderos hace que la descomposición de sus heces mejore la fertilidad de la tierra, permitiendo que evitemos el uso de fertilizantes", confiesa.
Amplía: "Está todo preparado para comenzar a trabajar; los criaderos armados llave en mano incluyen hasta los caracoles reproductores".
La cooperativa es la base de este desarrollo inmobiliario. "Todo se apoya en la sustentabilidad y el cooperativismo, es decir, la unión de productores con un objetivo en común. Sin duda, el motor de este proyecto es la gran demanda mundial, que está y estará insatisfecha por mucho tiempo. Hoy cada caracol producido aquí tiene su mercado asegurado", sostiene Esteban Torrás, socio de Puertas Adentro.
Pero esta iniciativa inmobiliaria hoy ya es una tendencia creciente. "La urbanización se basa en espacios amplios preservando la naturaleza con forma de damero. Estas chacras de campo permiten que cada familia se encuentre a más de 100 metros de su vecino, lo que genera privacidad. Si a esto le sumamos la rentabilidad que promete el proyecto, la propuesta integral surge como muy interesante", dice Montanari.
El lema de Puertas Adentro, según los desarrolladores, es: Un lugar para vivir y producir . "La filosofía de estar en armonía con el entorno, la confianza en el prójimo y los objetivos mismos laborales y comerciales terminan convirtiéndose en el punto fuerte de este emprendimiento que, desde su apertura, no deja de crecer", dice Torrás.
Allí, el costo de la tierra ronda los 38.000 dólares, aproximadamente, dice Hugo Lemme, socio del desarrollo.
En Chacras de San Andrés la elección fue mantener inalterable el paisaje, netamente rural. El complejo, que se encuentra muy cerca de Villa Ruiz (San Andrés de Giles) y Carlos Keen (Luján), se caracteriza por representar, en sus 330 hectáreas, lo más autóctono del ecosistema de la pampa húmeda.
Al contar con un arroyo que atraviesa toda su extensión y más de 5 bosques naturales, destacándose el eucalipto o las acacias, mantiene la mayor diversidad de especies.
"Este concepto de ecosistema se considera a la hora del proyecto: por eso diseñamos lotes amplios, donde las casas, lejos de impactar sobre el ambiente, se adapten a él", explica Enrique Rebaudengo, apoderado de Chacras del Oeste.
Los lotes de Chacras de San Andrés tienen un promedio de 8000 metros cuadrados (casi una hectárea), lo que asegurará que toda la flora y fauna autóctona se mantendrá sin modificaciones.
Con diseños amigables
El cuidado de la ecología en Terravista pasa por la organización, la optimización de la forestación, el diseño paisajístico y la planificación de cómo será la vida en el barrio. Desde el minuto cero de su planificación se buscó el equilibrio, incluso cuando falta al menos un año hasta que se establezca el primer residente.
Terravista ha dedicado más de 40 hectáreas a crear espacios totalmente naturales, respetando la vegetación existente, fomentando y favoreciendo -por medio de lagunas diseñadas por el arquitecto D Andrea Casas- la reproducción de distintas especies de peces, aves, caracoles y mariposas, dando lugar a un paisaje equilibrado y sustentable en biodiversidad, tanto de fauna como de flora.
Terravista cuenta con un gran parque central que el arquitecto D Andrea Casas, diseñador del paisajismo del emprendimiento, consideró como una reserva natural, única en proyectos de esta magnitud. Esta reserva, como en muchos emprendimientos norteamericanos, favorecerá el crecimiento de la biodiversidad local que se perdió hace varios años con el crecimiento de las ciudades y los monocultivos rurales.



