
Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
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El lugar elegido por Casa FOA tiene fuerte carácter. Es un enclave ferroviario casi secreto, donde se entrecruzan potentes y querida memorias que trascienden ese espacio y este tiempo. Los paisajistas no han sido insensibles a estas influencias ni tampoco a los reclamos por nuestro maltratado planeta. El primer premio, Medalla de Oro al Paisajismo, y el 2° de Empresas, a Audacia en el uso y aplicación del color , correspondió a la Plaza seca, de Cristina Le Mehauté. Esta creativa, acostumbrada a los primeros premios, deja de lado los hermetismos y propone una simbología sensible y transparente: la comunicación por la vía del tren, propia del lugar, que transportaba el vino provinciano hasta aquí para su fraccionamiento; las macetas sembradas de botellas con mensajes, que se arrojarán al mar, materializado en bancos ondulados color vino; los mensajes, que escriben los visitantes e Internet, que resume la comunicación del presente. La Medalla de Plata fue adjudicada al espacio Guarda el yuyo, de las paisajistas Ernestina Anchorena, Valeria Hermida y Teresa Zuberbuhler: un espléndido yuyal que remite, tal vez como antecedente, al que, en el Parque André Citroën, en París, se conoce como El jardín en movimiento . Pero nuestro yuyal es más lindo. Además de la impactante escena natural -aunque con algunas intervenciones de plantas cultivadas - da pie a interesantes referencias poéticas, sociales, históricas, locales, llenas de encanto y humor. La Mención Paisajismo fue obtenida por el espacio Paisaje sobre ruedas para Town House , de Diana Cabezas, Andrea Saltzman, Graciela Barrionuevo y Adriana Sierchuk. Sobre una base de piedra clara partida, que conforma montículos, se han reunido cámaras de grandes ruedas, que sugieren relax, y un descanso accesible a todos. El Estudio Marta Carena en su espacio Verde Pacífico se ocupó de idealizar la estación del ferrocarril -ejemplo de la más pura arquitectura ferroviaria inglesa- enfatizando el carácter ferroviario del lugar, dominado por el movimiento de arribar, esperar y partir. La paisajista Susy Gicovate y el arquitecto Martín Gicovate arman un complejo espacio que combina la movilidad del paisaje que propone un viaje en tren con la función de una plaza urbana. Las especies herbáceas y los árboles plantados acentúan la idea de paisaje rural. El Grupo BG -compuesto por Valeria Azzato, Alberto Giudici y Gabriel Burgueño- busca expresar los valores que representan la biodiversidad y el respeto por la flora nativa, en la búsqueda y afirmación de valores sociales. El protagonismo de plantas familiares en el paisaje armoniza con las formas circulares -naturales- y las trapezoides -construido-. La Pradera se llama el espacio de Garino-Estévez, que es un pastizal urbano. Los paisajistas declaran no haberlo modificado y realmente es muy claro el simbolismo ferroviario y pampeano que emana de él. Sinfín, de Adriana Sambresqui y Alicia Aguilar, compone una idea de infinito, reforzada por el solado, intervenida por grupos de plantas, lugares de reposo, en armónico contrapunto. El recorrido por estos jardines es un estímulo para la imaginación.




