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En el arranque de un verano que promete ser récord en alquileres temporarios y boom de ventas de lotes en barrios cerrados, el fallecimiento de Guido Orlando, el joven de 23 años que cayó de un kayak en una laguna artificial de Vistas -uno de los barrios de Puertos, el proyecto del creador de Nordelta, Eduardo Costantini, en Escobar- pone en agenda una serie de dudas sobre los reglamentos que rigen las áreas comunes de los emprendimientos cerrados. “Cada country tiene su propia normativa y es el responsable de que los vecinos la cumplan. No hay una regla general. Además, en muchos lugares está prohibido realizar actividades, como por ejemplo en los espejos de agua que tienen las canchas de golf donde hay carteles de prohibido bañarse, pescar o acercarse”, explica Patricio Gutiérrez Eguía, presidente de la Federación de Clubes de Campo. Desde la Asociación Vecinal de Puertos, aclaran que si bien se hacen responsables del control y de la vigilancia, “no pueden estar 100% arriba de las más de 500 familias que viven en el emprendimiento, aproximadamente unas 2000 personas”. Y confirman que tienen un seguro que cubre un “gran abanico de accidentes que pueden suceder en la comunidad”.
Con más de 1400 hectáreas, Puertos cuenta con un gran lago central de 200 hectáreas que conecta 20 barrios y 60 hectáreas de reserva. “Promovemos intensamente el uso del agua, del lago y que todos los espejos de agua estén interconectados. Apoyamos todos los deportes y el uso recreativo y contemplativo del lago que para nosotros es muy importante porque lo pensamos como parte de los medios alternativos para circular y buscamos que los vecinos puedan ir de un lado a otro en kayak o bote”, informan en la Asociación Vecinal de Puertos aún consternados por la muerte del joven, quien estaba cenando con amigos cuando decidió salir a navegar de noche. Al mismo tiempo que aclaran en que el “hecho va a repercutir en que todos tomemos consciencia de la necesidad de ser muy respetuoso de las medidas de seguridad. Lo que pasó se podría haber evitado si se tomaban las medidas de seguridad indicadas. Es necesario cumplir las normas”.
Vistas fue uno de los primeros barrios lanzados, no tiene acceso al lago central y es uno de los más consolidados con 120 familias: un lote perimetral de 800 m² ronda los US$73.000, mientras que en otros barrios del emprendimiento como Costas los precios arrancan en US$ 125.000 para lotes de 933 m² promedio, y en Marinas y en Muelles desde US$130.000 para lotes de 1000 m² promedio. “En general, en cualquier proyecto, las casas o terrenos con vista al agua defienden valores de hasta un 40% más de aquellos que no la tienen”, agrega Gutiérrez Eguía, quien estima que el 30% de los barrios cerrados que tiene la Provincia de Buenos Aires tiene entre sus amenities lagunas o un lago.
¿De quién es la responsabilidad?
En cuanto al análisis de quién tiene la responsabilidad penal del accidente, los abogados consultados plantean diferentes opiniones. Las preguntas son: ¿Estaba autorizada la realización de deportes náuticos en esa laguna? ¿El barrio estaba habilitado? “Las respuestas a estos interrogantes y conocer si la laguna estaba en condiciones técnicas para llevar adelante una actividad náutica son las que determinarán la responsabilidad civil del barrio privado”, explican los letrados.
Otro peso tiene la responsabilidad del individuo, que en este caso era mayor de edad y estaba en una propiedad privada: ¿Usó salvavidas? ¿Sabía manejar un kayak? ¿Tomó las medidas de prevención? “Estos son los puntos que consideramos que le quitan responsabilidad al barrio”, agrega la fuente consultada, quien explica que también hay una figura legal del derecho civil que plantea la culpa compartida “porque por un lado la laguna podría no estar habilitada y por otro la persona podría no tener conocimientos para navegar”, agrega.
Los penalistas, por su parte, afirman que no hay responsabilidades penales en el caso. “Seguramente habrá una demanda civil porque hay un tercero que se ahogó en una laguna”, explica un especialista quien aclara que eso no significa que no se inicie una causa penal donde se investigue la muerte dudosa. “Esta es una situación diferente a la de un club náutico o una pileta en donde existe obligación de tener un guardavidas. En este caso, las casas dan sobre la laguna y no podés estar 24 horas verificando y controlando a la gente. Quien podría enfrentar un juicio por daños y perjuicios es el dueño de la casa o el consorcio”, finaliza.
La causa por la muerte de Guido Orlando está a cargo del fiscal Claudio Aundjian. La fiscalía N° 5 de Escobar iniciará la investigación para constatar la habilitación, los mecanismos y protocolos de seguridad que hay en el barrio para que la gente pueda andar en canoas, botes o kayaks.






