
Ante los cambios de reglas hubo distintas respuestas; lo importante es tratar de asesorar correctamente y estar cerca de la demanda
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Finaliza el año y más allá de los cambios de reglas y nueva normativa, el mercado inmobiliario en Rosario frente a las dificultades agudizó la atención y la creatividad.
"En esta ciudad, la pesificación podría ser la palabra clave de 2012, aunque hubo un efecto relativamente chico porque acá el ciclo de desarrollador, constructor y vendedor está protagonizado por la misma persona. Al final de la cadena se paga y se compra en pesos. Trabajar hoy con el peso ha sido un cambio de pensamiento, no de valores. El resultado del ciclo tiene que ser el mismo valor del m2, si no vamos para atrás; sería un sinsentido", dijo el gerente de Fundar SA, Arquitecto Ángel Seggiaro.
Para los referentes, las unidades tasadas o adquiridas en dólares perdieron de 10 a 15% de ese valor, y "hoy en el mercado se hacen operaciones según cada necesidad y no hay parámetros. Ante las reglas de juego del Gobierno y por el temor a lo nuevo, hay menos presencia de los inversores que entraban a un proyecto y salían para involucrarse en otro", dijo el gerente administrativo y de ventas de la Inmobiliaria Paillole, Sebastián Polastri.
En tanto, desde Argüelles Inmobiliaria, Lisandro Argüelles destacó: "Algunos desarrollistas asumieron parte de la diferencia entre el cambio que quedó del dólar al peso y muchas empresas pesificamos los valores, y esto realmente facilitó la compra a algunos nuevos interesados, pero así y todo notamos una baja en las ventas respecto de 2011". Acerca de quienes no necesitan vender la propiedad, encuentran en la locación una opción. "El alquiler es el termómetro por excelencia, refleja el valor real de las propiedades. Si un alquiler devuelve el capital invertido a una tasa razonable, es que el mercado retorna al valor real del inmueble y el precio es sustentable. Afirmamos que hoy en Rosario no hay una burbuja inmobiliaria", comentó.
Según los especialistas, la demanda sigue buscando el ladrillo como refugio seguro para su dinero. Así, las unidades de mayor rotación fueron entre uno y tres ambientes (entre los 45 y 100 m2), en edificios cercanos a las universidades y en el centro; en los barrios de perímetro controlado (parte es cerrado con entrada libre y sin expensas) y en la zona residencial suburbana, con terrenos para construcción y las casas ya terminadas los valores son más aaccesibles.
Oportunidades
Este mercado se divide un 60% por inversores y un 40% por usuarios de la vivienda. Por eso para Seggiaro hay una gran oportunidad de abastecer a estos usuarios que hoy en su mayoría son inquilinos, porque serían sujetos de crédito si hubiese una oferta crediticia sostenida.
Como se registra en el mundo, para incrementar la inversión es necesario "promover las líneas de crédito para los desarrolladores y los compradores impulsen los municipios, la Nación y los bancos privados. Sin líneas de crédito es difícil avanzar sólo con inversión privada en un mercado cauto y que no quiere invertir; no se puede mantener el crecimiento de años anteriores", comentó Argüelles.
Otra estrategia para ayudar al cliente desde la inmobiliaria es "tomar la propiedad en parte de pago (no para inversores) a quien quiere cambiar la vivienda, la ofrecemos, no pierde tiempo y le conseguimos la unidad que busca", dijo Polastri.
En los últimos diez años y luego del éxito de los desarrollos inmobiliarios en la región se amesetó el sector, y "junto con el formato de los desarrollos inmobiliarios tradicionales (unidades de hasta 3 ambientes para habitar, alquilar o vender, usadas como moneda de cambio) llegó la una nueva tendencia de proyectos residenciales convertidos en condohoteles o como servicios turísticos para alquileres, bajo un formato de tiempo compartido o tiempo turístico", añadió Seggiaro.






