
Raúl de la Cruz Chaparro, ese gran goleador, hoy transmite su experiencia enseñando en las urbanizaciones
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Sus tiempos de gambetear rivales y dejar en ridículo a los arqueros con una exquisita definición forman parte del pasado. No obstante, su pasión por la pelota sigue intacta como en aquellos días en los que comenzó a demostrar su destreza en Formosa, donde nació.
Más allá que la provincia de Formosa fue la que descubrió a este crack, Buenos Aires fue el sitio que lo recibió para el fútbol grande. A los 14 años, Chaparrito llegó a la gran ciudad y enseguida empezó a escribir su rica historia. Debido a que su destino estaba marcado para ser un ídolo, la primera camiseta que vistió no fue otra que la de un equipo grande del fútbol argentino: San Lorenzo de Almagro.
Es cierto que su nombre ya no dice presente en las canchas del fútbol argentino. Pero su pasión por este deporte se vive desde otro sector de la cancha. O, mejor dicho, desde el sector que mejor puede explotar en estos tiempos: la enseñanza. Es que Raúl de la Cruz Chaparro es el actual entrenador de la categoría Super Maxi de La Cascada, que participa en el Torneo de la Asociación del Fútbol Intercountry de Zona Norte.
Con más de un año al frente de este proyecto, el ex goleador trata de transmitirle a sus dirigidos su vocación por el fútbol vistoso."Tengo jugadores que tratan bien la pelota. Tampoco podemos exigir mucho, ya que no son futbolistas profesionales."
Aunque algunos inconvenientes los alejaron de los puestos de vanguardia, Chaparro tiene expectativas de terminar lo más arriba posible con el plantel de La Cascada. "Las pretensiones son pelear arriba como en 2006. Más allá de algunos descuentos de puntos, el equipo sigue haciendo un gran sacrificio para mantenerse arriba."
Desde Boedo, Córdoba y Tigre
Por la habilidad de crear y moverse en espacios reducidos, Chaparro no tardó en destacarse en las inferiores del Ciclón. Estas actuaciones lo promovieron al deseo tan esperado por todo joven: debutar en Primera. Sin embargo, este debut no fue tan sencillo, debido a que este inicio fue medio forzado por la huelga de futbolistas de 1971. "Fue en un momento difícil porque tuvimos que debutar los chicos de inferiores por la huelga. De todos modos fue una gran alegría", rememora.
Con sus toques cortos y precisos, Raúl Chaparro hizo delirar a los simpatizantes de Tigre, Gimnasia de Jujuy, Chacarita, San Martín de Tucumán, Rosario Central, entre otros. Pero su paso más recordado en el fútbol argentino fue aquella excelente campaña en el Campeonato Metropolitano de 1981, donde fue el goleador del torneo con 20 goles y se transformó en el nuevo ídolo de Instituto de Córdoba. Sus 37 goles en las dos temporadas en la Gloria cordobesa, lo trasladaron a formar parte del seleccionado argentino que se preparaba para el Mundial de España en 1982. Más allá que había logrado uno de sus mayores deseos como futbolista, también recibió uno de sus mayores golpes, al ser desafectado en la última convocatoria.
"Estuve cuatro meses concentrado, pero cuando dieron la lista definitiva no tuve la suerte de quedar. Fuimos desafectados cuatro jugadores", comenta Raúl.
Las ganas de estar más tiempo con su familia aceleraron la despedida del fútbol en Racing Córdoba.
Aquella espina por no poder haber ido al Mundial de España tardó en curarse más de 13 años. El encargado de cumplir ese sueño de representar a la Argentina fue su hijo Cristian, que formó parte del seleccionado juvenil, que se consagró campeón del mundo Sub-20 en Qatar. Cristian, un excelente enganche surgido en Ferro Carril Oeste, tuvo destacadas actuaciones también en Chile, Ecuador, Honduras y Guatemala.




