
A medida que las temperaturas se acercan a los 40 °C en varios países del continente, un monumento en París registró un aumento temporal de altura
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La Torre Eiffel aumentó 10 centímetros su altura durante la intensa ola de calor que afectó a Europa. Este incremento temporal en la altura del principal monumento de París es consecuencia de la dilatación térmica, un fenómeno físico que hace que el hierro se expanda al exponerse a altas temperaturas. A medida que refresca, la estructura recupera gradualmente sus dimensiones habituales.

Construida con aproximadamente 7.300 toneladas de hierro pudelado, la torre reacciona de forma natural a las variaciones de temperatura. En días de calor extremo, el metal se dilata, lo que provoca un aumento en la altura del monumento. Este cambio forma parte del comportamiento previsto de la estructura y fue tenido en cuenta por los ingenieros durante su construcción, a finales del siglo XIX.

Además de aumentar su altura, la Torre Eiffel también puede inclinarse ligeramente a lo largo del día. Esto sucede porque un lado de la estructura recibe más radiación solar que el otro, lo que provoca una dilatación desigual. El desplazamiento es leve; no supone ningún riesgo para los visitantes ni compromete la estabilidad del monumento.
El fenómeno cobró relevancia en medio de la ola de calor que afecta a varios países europeos. Francia, España, Portugal, Italia y otras naciones se enfrentan a temperaturas excepcionalmente altas, y las autoridades han emitido alertas debido a los riesgos para la salud pública, los incendios forestales y los efectos en la infraestructura. En París, las temperaturas se acercaron a los 40 °C, situación que provocó la dilatación de la estructura metálica de la Torre Eiffel.

Con una altura actual de unos 330 metros —incluida la antena instalada en la cima—, la Torre Eiffel se somete a inspecciones y labores de mantenimiento periódicas para preservar su integridad estructural. Los expertos señalan que la dilatación térmica es un fenómeno habitual en las grandes estructuras metálicas, que afecta por igual a puentes, vías férreas y edificios; por consiguiente, estos proyectos se diseñan teniendo en cuenta las variaciones provocadas por el calor y el frío.


