
Los equinos participan en diferentes deportes ecuestres, con distintas edades y características. En general, en las carreras de velocidad disputadas en los hipódromos intervienen animales jóvenes; en cambio, en equitación (salto y adiestramiento) pueden participar equinos más adultos.
Más allá del deporte elegido, para realizar exitosamente una actividad, el caballo debe demostrar condiciones primordiales, características con las cuales "se nace y se hacen". La aptitud y contar con una estructura física ideal (aplomos, conformación, por ejemplo) son cualidades elementales individuales y el equino debe tenerlas desde su nacimiento. En cambio, la futura formación con los que hay que dotarlos para encarar una actividad deportiva se hacen; son valiosas y se logran por medio de una serie de tareas y cuidados; también mediante una enseñanza que lleva tiempo, además del esfuerzo del animal y la persona que lo capacita. Entre los atributos de un caballo deportivo, figura su perfecta salud; sus componentes anatómicos y fisiológicos deben ser íntegros porque necesitan responder eficazmente a las exigencias físicas que la actividad les provoca. Una enfermedad en un equino preparado para competir causa serios daños, no sólo por la pérdida del nivel de entrenamiento que poseía hasta ese momento, sino la posibilidad de tener secuelas transitorias o permanentes. El entrenamiento que efectuará es esencial: debe ser metódico, gradual, preciso, basado en sus cualidades individuales y en el futuro trabajo que tiene que realizar (velocidad, resistencia, movimiento, salto, etc). Esa rigurosa preparación física busca obtener un máximo aprovechamiento de sus capacidades innatas y de su cuerpo. La genealogía juega un papel vital, en ciertos deportes: las líneas de sangre paterna y materna aportan conocimientos y dan pruebas de una capacidad exitosa (antepasados y familiares directos) para ciertos deportes.
Dentro de la línea de las atenciones básicas para brindarle a ese atleta, la alimentación debe ser la adecuada y equilibrada. Además de controlar su sanidad, limpieza y la habilidad de la persona encargada de su asistencia, la continua vigilancia, el cuidado de sus pies, el descanso en un lugar confortable, son algunos de los requisitos para su óptimo rendimiento.





