A fines del año próximo, la empresa contará con una nueva sede, cuya inversión ronda los 25 millones de dólares; será seguramente un referente en la ciudad
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CÓRDOBA.– La firma Tarjeta Naranja viene mostrando en los últimos meses una gran expansión. De la mano de una buena política de crecimiento comenzó a tener presencia institucional en medios mediante fuertes campañas publicitarias, que le representaron una multiplicación de clientes. En ese marco se puede entender la decisión de contar con una nueva casa central, más acorde con la nueva realidad de la empresa, por eso encaró la construcción de una nueva torre, en el centro de esta ciudad.
La torre de Tarjeta Naranja tendrá planta baja y 12 niveles, ocupará 18.800 m2 cubiertos y albergará a 2000 colaboradores, con una inversión que ronda los 25 millones de dólares. Este edificio será el primero de la ciudad en obtener la certificación Leadership in Energy & Environmental Design (LEED). Así transformará la zona en la que se emplazará, ya que el espacio comenzará a llamarse la manzana naranja. Es que al nuevo emprendimiento se le adicionarán dos construcciones cercanas que serán puestas en valor: La Fábrica, en Sucre 541, y la ex Feigin, en Humberto Primo 442. Las tres obras, en conjunto, darán vida a un complejo de 30.000 m2.
Además de las oficinas para los colaboradores de la empresa contará con un auditorio para 200 personas, estacionamiento subterráneo, áreas de usos comunes, comedores y un sector destinado al Museo Naranja.
En cuanto a la locación, el emprendimiento se encontrará en una de las nuevas zonas de desarrollo inmobiliario de Córdoba, que es el corredor Humberto Primo, donde también están otros edificios icónicos de la ciudad, como Capitalinas y Coral State.
"Nuestra torre, junto con otros emprendimientos de la zona, representa la oportunidad de activar un área con gran potencial. Con el nuevo edificio buscamos agrupar a nuestros colaboradores y dar respuesta al crecimiento de la compañía. Asimismo elegimos crecer en Córdoba, que es la ciudad que nos vio nacer", explicó Sergio Pansa, el gerente de obra.
Por su escala, ubicación y estilo arquitectónico, fuertemente identificado con el uso del color, este nuevo edificio apunta a convertirse en un referente de la ciudad. El proyecto, diseñado por el estudio Atelman, Fourcade y Tapia (AFT), desde los conceptos de innovación, eficiencia y alegría, y construido por el Grupo Regam, se verá como una mancha de color en el skyline de la ciudad y se destacará del resto, ya que contará con un sistema de doble fachada conformado por una piel de lamas coloridas, que lo envolverán y expresarán la identidad de la empresa. El naranja corporativo, claro, será el componente principal de la paleta cromática.
Además, en la explanada de planta baja se levantará una plaza, donde se prevé la localización de una escultura de gran porte que se transformará en un punto de visita obligado en la ciudad, y el predio del nuevo edificio estará invadido por artistas plásticos, grafiteros, ilustradores y niños de escuelas que la empresa apadrina.
Proyecto sustentable
En este caso, el edificio por operación y mantenimiento implicará aportes muy importantes en materia de ecoeficiencia.
Desde la morfología, por ejemplo, la doble fachada de piel de lamas coloridas que envolverán la torre la protegerán de la acción del clima haciendo más eficiente su interior, regulando el uso de los recursos energéticos como primera acción de arquitectura sustentable en esta provincia





