
Por Cristina L. de BugattiPara La Nación
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Los brachichitos son árboles australianos, y si bien entre nosotros no tienen el protagonismo de sus compatriotas, los eucaliptos, han conseguido destacarse. Son de porte mediano, tronco corto y grueso, con diferencias entre sus especies. En nuestro país se los puede cultivar a partir de la latitud de La Pampa hacia el Norte, ya que los fríos intensos y permanentes los pueden dañar.
El Brachichito populneum puede superar los 15 m, forma una copa densa y oscura, de follaje persistente, verde brillante, con hojas de hasta 5 cm y largos pecíolos. Cuando son jóvenes esas hojas presentan tres lóbulos, pero en su adultez son ovaladas y puntiagudas. En las axilas de las ramas superiores se forman los racimos florales. Las flores abren en noviembre y diciembre y parecen campanitas, de 1,5 a 2 cm color blanco amarillentas, pero pasan inadvertidas entre el follaje de la planta. Los frutos son ovoides, leñosos de 4 a 5 cm, que se abren por el nervio central y dejan escapar las numerosas semillas amarillas, por las que se reproduce. La madera es blanca y liviana. En Australia, en épocas de sequía, se usa el follaje como alimento para el ganado.
El Brachichito acerifolium es la estrella de esta especie, con dos ejemplares en nuestra ciudad: uno, en el Jardín Botánico de la Facultad de Agronomía, y otro, en el Jardín Botánico municipal, en flor hasta hace dos semanas. Pese a la facilidad de su cultivo y reproducción está escasamente propagado. Tiene porte mediano y follaje permanente, con hojas coriáceas, que se vuelven ralas en época de floración, con 4 o 5 lóbulos verde oscuro. Las flores tienen la forma de campanita descripta en la otra especie, pero tanto ellas como los pecíolos y tallos de las grandes panojas que integran tienen color rojo brillante. Estos grupos florales cubren íntegramente la planta, de manera que su aspecto, sumado a la alfombra de florcitas caídas, es espectacular. Se reproduce por semillas y gajos. Otra especie, el brachichito discolor o bracho, alcanza los 15 metros, tiene copa amplia y frondosa, y hojas palmadas y lobuladas, de hasta 18 cm de ancho, pero su follaje es caduco. Las flores, rosadas o rojas, de 5 cm son solitarias. Arbol poco frecuente, sensible a las heladas intensas, aunque de fácil cultivo en suelos profundos, fértiles y bien drenados.





