Como un déjà vu, los saqueos de esta semana y la intimidación que proviene de los hechos de violencia son imágenes que sacuden la memoria de una sociedad que cada diciembre es testigo -sino víctima- de estos hechos totalmente repudiables. Imágenes que por otra parte recorren el mundo y que alejan a la gente de ese compartido sentimiento de esperanza y paz para construir un país mejor, una vida mejor para todos. Transcurre el último mes de un año muy complejo para el sector tal como lo habían advertido especialistas del Real Estate, pero también economistas, empresarios, operadores, profesionales en las distintas disciplinas. Lamentablemente en este tramo de 2013 se han sumado noticias de cierres de empresas -como sucedió con una reconocida firma marplatense- que adjudican esa drástica decisión como consecuencia de las medidas adoptadas -como el cepo cambiario- que frenaron la actividad y, en particular, el segmento de los usados de forma contundente. Muchas otras empresas tuvieron ese mismo fin porque no han podido soportar esta prolongada crisis afrontando gastos y costos en medio de una constante retracción. Hoy no parece muy útil volver una y otra vez sobre lo que sucedió este año, salvo si se tuviera la certeza que se tomarán las medidas necesarias que alienten inversiones y generen un circuito virtuoso para atraer a la demanda y así el sector podría planificar una progresiva recuperación.
¿Vale la pena alimentar esta esperanza de cambio o será tal vez como algunos han anunciado de que habrá que atravesar el verano antes que nuevas medidas puedan aplicarse? ¿El Gobierno piensa en algún momento motorizar el sector? No parece, ¿pero nadie recordará acaso que en la crisis de 2001/2002 el campo y la industria de la construcción junto con el mercado inmobiliario ayudaron fuertemente a salir de una de las crisis más fuertes que hasta ese entonces afectaba al país? Es cierto: la Argentina hoy es otra y son otras sus circunstancias. Pero con capacidad de decisión y nuevos recursos también se puede generar un cambio, aunque progresivo y bien programado para que esta gran industria con todos sus segmentos pueda recuperarse como se merece, incluyendo no sólo la demanda potencial, sino a miles de trabajadores que participan de un gigante que en el mundo crece de forma sostenida, generando empleo, inversiones, ganancias y creativos desafíos en cada uno de sus rubros.







