
Es necesario poner límites al cachorro, con pautas claras y constantes. El aprendizaje debe empezar cuando llega al hogar
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Un perro es, se sabe, motivo de alegría para toda la familia, pero en ocasiones suele dar dolores de cabeza. Por ejemplo, cuando muerde el sillón que se acaba de instalar en el living, salta encima de los invitados, roba el asado de la parrilla del vecino o tironea en exceso de la correa al sacarlo a pasear. Todas estas situaciones podrían evitarse si los dueños de las mascotas tomaran conciencia de que, como cualquier ser que vive en sociedad, los animalitos de la casa deben educarse.
A este respecto, Marcelo Bradley, médico veterinario, es terminante: "Adiestrar significa hacer diestro, enseñar, instruir. Al hablar de adiestramiento canino nos viene a la mente la imagen de un perro totalmente adaptado a la vida del hombre y la familia, que camine al lado, que no se escape, que obedezca al llamado del dueño, que sea confiable. Es un factor fundamental para la convivencia de la mascota con su amo".
Los expertos aseguran que el cachorro necesita ser educado desde el momento mismo en que llega al nuevo hogar, y los límites deben ser marcados con pautas claras y constantes. La tentación de ser permisivo porque es chiquito y despierta lástima es uno de los errores más comunes y perjudiciales para la relación futura.
"Las mascotas desean, sobre todas las cosas, ser aceptadas y sentirse en compañía", asegura Bradley. Pero el ritmo de vida actual no deja tiempo para atenderlos, pasearlos, jugar con ellos y dedicarles el tiempo que necesitan. Como sucede con los niños pequeños -salvando las distancias-, el cachorro empieza a mostrar problemas de conducta: destrucción, ladridos permanentes o fugas. La mayoría de estas actitudes tiene su origen en la ansiedad y desorientación que les produce la falta de atención o el abandono. Es una señal de alerta que debe ser tomada en cuenta.
Manuel Leunda, director de Las Lunas, empresa de servicios integrales de perros, explica lo que significa educar a la mascota. "Adiestrar un perro implica enseñarle ejercicios de disciplina para que, por medio de ellos, incorpore el concepto de ser obediente -afirmó-. Es decir, que aprenda a aprender . La mente de un perro funciona en extremos blanco y negro y, por lo tanto, le resulta muy fácil aprender lo que queremos enseñarles, siempre que seamos consistentes con nuestro mensaje."
Premiarlo cuando obedece
La mayoría de los adiestradores sostiene que el mejor método para que un perro comprenda lo que se le quiere enseñar es usar condicionamientos positivos, es decir, premiarlo cuando obedece. Está en la habilidad del adiestrador encontrar la motivación para cada perro y usarla como premio : darle comida, jugar con una pelota, acariciarlo u otro recurso.
Otro elemento que debe ser tenido muy en cuenta a la hora de educarlo es que el perro relaciona sus actos con la aprobación o rechazo del dueño sólo hasta 5 segundos después de realizarlos. Entonces, cuando se escapa y no acude al llamado de inmediato sino luego de corretear un rato (más de cinco segundos), al regresar debe ser premiado y no castigado. El perro no tiene la capacidad de comprender que se lo reprende porque se escapó (acción negativa), sino que lo relaciona con que regresó (acción positiva). Lo mismo pasa cuando los cachorros ensucian dentro de la casa y se los reta a destiempo: ellos no comprenden el motivo del enojo.
Pero no siempre el mal comportamiento del animal es signo de falta de educación. El doctor Bradley aconseja: "Es importante que el veterinario lo examine y descarte patologías que muchas veces generan problemas de conducta. Pero más importante aún, es que el adiestrador sepa diagnosticar claramente cuál es el problema y el tipo de adiestramiento que cada caso necesita".
Ahora bien, ¿cuándo conviene iniciar el adiestramiento? Leunda asegura que "es muy útil educar al perro desde joven (a partir de los 6 meses), aunque el proceso puede comenzar a cualquier edad. Con la salvedad de que puede ser algo más difícil erradicar malos hábitos en perros adultos".
Un programa de adiestramiento dura entre 2 y 4 meses, y es muy importante que el dueño participe de la instrucción del perro. El costo varía según el programa que se elija y parte de unos 250 pesos mensuales. Los adiestradores suelen dar clases a domicilio, aunque algunos tienen predios propios equipados.
Cómo elegir a un adiestrador
-Pregúntele sobre su formación en adiestramiento, años de experiencia y áreas de especialización. Usted se merece esas respuestas, así que no sea tímido al preguntar.
-Asegúrese de que aplique una metodología humana y que tenga habilidades de manejo suaves y efectivas.
-Analice si tiene habilidades para enseñar y comunicar. Los adiestradores con esta cualidad hacen que el proceso de aprendizaje sea más rápido y fácil.
-Trate de darse cuenta si tiene un amor genuino por los perros.
-Por último, y relacionado con lo anterior, ¿hace su trabajo sólo por dinero o porque le interesan los animales?





