
La variedad de especies asegura un entorno natural colorido y cambiante
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Una añosa arboleda es un elemento importante para que el emprendimiento se cotice mejor en el mercado; sin embargo, saber que el barrio cuenta con un plan director de forestación, que está bien diseñado, y sobre todo que se lo mantiene en el tiempo, puede ser un factor de valorización en el mediano plazo, cuando los árboles y arbustos comiencen a ser protagonistas.
El arquitecto Jorge Bayá Casal, del estudio Thays, explica: "La existencia de un plan director de forestación es el primer indicio de la calidad del emprendimiento. Luego habrá que tener en cuenta dos puntos: la calidad de la plantación y el mantenimiento".
Tanto paisajistas como viveristas hacen hincapié en la variedad de especies que darán más color al entorno de la urbanización.
También explican que el proyecto, lejos de desconocer el medio, tiene que adaptarse y armonizar con él. "En Estancias del Pilar, por ejemplo, hay una fuerte influencia de la vida silvestre del río Luján, hecho que tuvimos en cuenta a la hora de elaborar el proyecto paisajístico", aseguró Bayá Casal.
Sin embargo, cada emprendimiento tiene su espíritu y su identidad propia. En el estudio Thays se destacan dos proyectos paisajísticos en entornos similares, pero de características totalmente distintas: "Tanto Estancias del Pilar como La Cañada están influidas por las costas del río Luján; sin embargo, uno es un barrio de chacras y el otro no. En el primer caso, elegimos hacer las típicas alineaciones sobre las calles; mientras que, en el segundo, se usó un lenguaje más rural: no ubicamos las especies en galería, sino que las agrupamos de manera que la apertura al cielo siempre predomine".
Con identidad
Según los especialistas, los árboles son un símbolo de estabilidad, principalmente porque trascienden la vida propia. Eduardo Bargiela, asesor de sanidad de árboles de Nordelta, comentó: "En el emprendimiento de Tigre, los primeros árboles eran de gran porte porque se necesitaba dar identidad a las calles, ante un paisaje totalmente nuevo".
Por su parte, el viverista Enrique Lange -de una de las familias viveristas más tradicionales- recomienda para forestar árboles "de no menos de un metro ochenta de tronco y 50 centímetros de copa, porque de lo contrario pasarán más de 6 o 7 años para que adornen el paisaje".
Otro punto por tener en cuenta es el cuidado de las plantas. "Los primeros dos años del árbol son críticos, y por eso se necesitan fuertes tutores, de por lo menos tres puntos."
Cómo elegir
El proyecto de forestación de un emprendimiento debe comprender la función de cada uno de los árboles que se planta: reparar del viento y el ruido, brindar sombra, o enriquecer el entorno con colores y formas. Los de follaje perenne, como las casuarinas o los pinos, se eligen para las entradas o las superficies perimetrales, para reparar del viento y el ruido.
"La variedad de especies en un barrio sirve no sólo para demarcar las calles, sino también para darles el nombre", asegura Lange.
Si el objetivo es dar sombra, los árboles de rápido crecimiento como los álamos o los sauces son los indicados. Aunque los especialistas recomiendan ubicarlos lejos de las casas o piletas, puesto que sus raíces son muy fuertes, y tienden a romper cañerías e instalaciones.
"Para las zonas de los lagos -explica Bargiela, de Nordelta- los ceibos y el aguaribay son ideales, porque sus raíces pueden llegar a estar en el agua, y sus copas son lloronas, como las del sauce."
Para tener en cuenta
- Aunque los árboles no sean grandes, si tienen más de dos metros de tronco implica que en pocos años se destacarán.
- Es fundamental el mantenimiento: se puede verificar al ver si tienen buenos tutores.
- La variedad de especies le brindará al barrio un paisaje consistente: un buen proyecto no sólo contará con árboles, sino también con arbustos y especies florales.
- Si hay zonas muy desprotegidas hacia las autopistas o caminos transitados, las cortinas forestales de pinos o eucaliptos funcionarán como excelente barrera contra los ruidos del tránsito.




