
En 93 hectáreas, La Cecilia ofrece también una variada actividad deportiva, con fracciones que se comercializan a partir de 35.000 dólares
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En el km 72 del Acceso Oeste, próximo al ingreso a Carlos Keen, en el partido de Luján, se encuentra Chacras La Cecilia, un club de campo de 93 hectáreas compuestas por 120 fracciones, que se suma a la variedad de opciones de quienes buscan tranquilidad y naturaleza en una zona que se caracteriza por los campos ondulados y que conserva todavía buena parte de su encanto campestre.
"Actualmente en el lugar sólo quedan lotes de reventa de 5000 metros cuadrados, que tienen un valor desde 35.000 dólares. En un barrio, que se encuentra próximo a su escrituración, por lo que la entrega de los lotes es inmediata", explica Fernando Torres, integrante de la Compañía de Tierras del Oeste, inmobiliaria que comercializa el predio.
Esparcimiento
El barrio está compuesto por amplios lotes que parten de 3200 m2 y alcanzan superficies de hasta 6500 m2. El desarrollo cuenta con un amplio sector destinado al esparcimiento y a la vida social.
"Sin duda, se destaca el clubhouse, un edificio que se convierte en el centro de la actividad social de la urbanización. Cuenta con un salón de usos múltiples, pileta con solárium y quincho", explica Torres.
Y agrega: "Este emprendimiento ofrece una variada infraestructura deportiva; una cancha de tenis, una de fútbol y un driving. Además, los propietarios tienen derecho a utilizar, con un green fee preferencial, la cancha de golf de 9 hoyos de El Espinillo, barrio que se desarrolla en una fracción contigua".
Los amantes de las actividades hípicas también encuentran en La Cecilia un lugar ideal para desarrollar esta práctica.
"Los propietarios no tienen sólo la posibilidad de guardar sus animales en el propio establo, sino que además pueden utilizar las instalaciones del Club Hípico Buenos Aires, en Chacras de San Andrés, a corta distancia del barrio, que desarrolla el mismo grupo empresarial", dice Torres.
La Cecilia cuenta con siete casas construidas, de las cuales dos corresponden a familias que las usan para vivienda permanente, más otras cinco en construcción y cuatro en proyecto. "La propuesta es óptima en relación con la amplitud de los lotes, a lo que se suma la tranquilidad de un campo quebrado y muy lindas vistas", afirma Torres.
La privacidad es otro de los puntos fuertes, porque sus lotes tienen hasta 50 metros de frente, y se asegura así una buena distancia entre las casas.
"Además, en las 93 hectáreas que tiene la fracción, se desarrollan sólo 120 lotes, lo que implica una mínima densidad habitacional", explica Torres.






