Los jóvenes lo eligen para invertir y vivir allí
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Tango y rock. Antiguas casas y modernos edificios. Las tranquilas calles arboladas y el tránsito febril de las avenidas. Son los contrastes que ofrece un pintoresco barrio como Coghlan en el corredor norte de la Capital. El que está dotado para un desarrollo mayor ante la saturación que muestran otros barrios que lo limitan: Belgrano, Villa Urquiza, Núñez y Saavedra. Sobre la avenida Melián, cerca de la intersección con Rómulo Naón, vivió un ícono del tango como Roberto Polaco Goyeneche, recordado siempre con las fotografías que decoran el club social El Tábano, en Rómulo Naón al 3000. Ahora, en la cercanía de Washington al 3200 vive un ícono palermitano del rock nacional: Diego Frenkel, cantante de La Portuaria. Por lo que Rogelio Sánchez, empleado gastronómico, se animó a esta calificación: "Este lugar es tan atractivo porque es parecido al viejo Palermo, por eso viene a vivir mucha gente joven de ese barrio".
Ese paisaje enmarcado por casas bajas, enormes casonas de estilo inglés y los clásicos PH que contrastan con los nuevos edificios de estilo moderno, le otorgan una belleza singular. Al respecto, Eduardo Rego, gerente de Lépore Propiedades, comentó: "Hay diferentes emprendimientos, aunque en los alrededores de la estación del ferrocarril Mitre sólo se permiten edificios de tres a cuatro pisos, diseñados con una onda joven que los vuelve muy atractivos, con el valor agregado de fáciles accesos a centros comerciales y al microcentro".
La estación antes que el barrio
Como era común hacia fines del siglo XIX, al tenderse el ramal ferroviario Retiro-Tigre se instaló la estación Coghlan, que dio nacimiento al barrio. El nombre se debe a la memoria del irlandés Juan Coghlan (1824-1890), que fue técnico de los ferrocarriles ingleses. La inauguración data del 1° de febrero de 1891, por lo que cerca está de celebrar los 122 años.
El trinar de los pájaros se lo escucha como en ningún otro lugar de Buenos Aires, en ese sector con forma de pentágono, que divide el trazado en diagonal de la avenida del Tejar de Nordeste a Sudoeste. Un rincón porteño de los más chicos, sólo 1,3 km2 de superficie, donde habitan más mujeres que varones, que cobija a una vieja torre de ladrillos, especie de obelisco, de 35 metros de altura, para ventilación de la segunda cloaca máxima de la Capital, en Washington 2944.
En tren de recuerdos, una arraigada vecina, Adriana García relató: "En Rómulo Naón 3250, contamos con la parroquia Santa María de los Ángeles, la patrona de los niños, inaugurada en 1928, de estilo neorromántico, que merece ser visitada por los murales del sacerdote uruguayo Jerónimo Bornias, el de La Última Cena, con el fondo de la ciudad, y el de Jesús con los profetas". El referente del barrio es el hospital Pirovano, en Monroe 5333, que se destaca por las especializaciones médicas y académicas y los talleres con proyectos sobre salud mental. Su nombre es en homenaje al doctor Ignacio Pirovano, que actuó en la epidemia de fiebre amarrilla de 1871. Se inauguró en 1896, al año del fallecimiento del destacado médico. La mayor actividad comercial de todos los rubros se desarrolla sobre la avenida Monroe, entre avenida del Tejar y Rómulo Naón, y avenida Balbín. Eduardo Rego se refirió: "Se nota un rápido crecimiento en el área gastronómica, que permite encontrar desde pequeños y acogedores restós a muy buenos restaurantes". Lo que trae a la memoria a los desaparecidos emblemáticos bares La Sirena, en la esquina de Núñez y Balbín, y el San Quintín, en Balbín y Tamborini, "que se llevaron gran parte de las íntimas historias de los vecinos de Coghlan y Saavedra", dijo Rogelio Sánchez. A la vez, hoy funciona como confitería, la casona de línea arquitectónica suntuosa construida en 1900, llamada Palacio Roccatagliata, en Balbín y Roosevelt. La que perteneció a Juan Roccatagliata, quien fuera propietario de la ex Confitería Del Molino. En los inmensos jardines de aquella propiedad y en su derredor, en forma de L, ahora se levanta un emprendimiento tipo torre, de 28 pisos, con unidades de uno a cuatro ambientes, cocheras y destacados amenities.
Razones para invertir
En referencia al mercado inmobiliario, Jorge Safar, gerente de Inmobiliaria Oppel, afirma: "Coghlan no está exento de la retracción en general, aunque como aún existe tierra con potencial constructivo disponible es una ventaja que cuenta para sobrellevar la crisis". Lo que reafirma el comercializador Alfredo Lépore: "En poco tiempo se revitalizará porque es un interesante lugar para grandes y medianos proyectos". Sobre el valor de incidencia de la tierra, el propio titular de Lépore Propiedades informa: "Depende de la ubicación, si los terrenos están próximos o alejados a la estación, lo que varía de 700 a 900 dólares, y en algunos casos hasta 1000 dólares el m2; también depende de las características del desarrollo".
En departamentos, "los valores promedio de comercialización en usados oscilan entre 1600 y 2300 dólares el m2, y en unidades a estrenar, desde 2200 a 2800 dólares el m2, y hasta 3000 dólares, según el desarrollo y la ubicación", declara Alfredo Lépore. En el caso de las casas "los valores dependen del tamaño del lote y la superficie construida pero en promedio el rango abarca entre los 250.000 a 600.000 dólares", detalla Jorge Safar. Parece importante mencionar que en Coghlan los nuevos túneles bajo nivel proyectados permitirán mayor fluidez en el tránsito. Los dos en construcción se ubican en Donado y otro sobre Holmberg, además del ya inaugurado en avenida Monroe.
- 700 y hasta US$ 1000
Son los valores que cotizan en este barrio las incidencias de los terrenos que, desde luego, no abundan. Esos valores dependen de la cercanía o no de la estación y de la clase de emprendimiento que se piense construir




