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Los aplomos demandan el interés de las personas que están relacionadas con los caballos. Por definición, consiste en la correcta relación que debe poseer el cuerpo con las extremidades y el suelo.
Para poder determinarlos se observará al animal sobre un suelo firme y parejo, desde diferentes posiciones (de cerca y luego a cierta distancia, en reposo y después en movimiento), trazando distintas líneas imaginarias que parten desde determinadas zonas del cuerpo, atraviesan regiones anatómicas de los miembros y llegan hasta el piso.
Los miembros anteriores tienen la característica de soportar mayor peso que los posteriores y además ayudan a éstos durante el movimiento; por lo tanto, están más expuestos a sufrir lesiones que los posteriores.
Un carpintero realiza una mesa con el objetivo claro de una mayor durabilidad, poniendo énfasis en la integridad de sus materiales y en el equilibrio que debe tener la base con sus patas. El criador de caballos tiene objetivos similares: es una persona que produce sus potrillos con el mismo afán que el carpintero demuestra al fabricar sus muebles, pone un empeño similar para producir un animal correctamente aplomado y de calidad, para eso realiza una intensa selección con las madres, elige los padrillos, evalúa constantemente el rendimiento de sus crías en el campo, y también a aquellos que están en competencia deportiva.
Un caballo tiene una vida prolongada en el tiempo si lo comparamos con otros animales; para poder lograrlo debe tener una buena conformación, contando con la necesidad de poseer aplomos normales, y por supuesto debe estar rodeado por un conjunto de cuidados que se le brinden.
Conocemos de antemano que las ubicaciones defectuosas de las extremidades anteriores o posteriores (aplomos anormales), están estrechamente vinculadas con la presencia de posibles lesiones localizadas en el aparato óseo, articular y muscular, pero también suelen ser indicadores de afecciones del rendimiento presente y futuro de un ejemplar. Estos aplomos anormales van generalmente acompañados por alteraciones en la estructura física de los miembros en el momento en que las extremidades realizan el apoyo o el movimiento, y son los causales de diferentes lesiones.
La aptitud del animal para realizar un trabajo o deporte es una cualidad considerada determinante en el momento de la elección de un caballo, pero además es importante que también sean evaluadas la integridad física que posee y la normalidad de sus aplomos para evitar la presencia de conocidos y posibles trastornos futuros. Además, debe ser acompañado por el cuidado del crecimiento del casco durante toda su vida, para evitar modificaciones en la línea normal de los aplomos.
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