
La ciudad de Buenos Aires cuenta con un sinfín de obras que con el paso del tiempo fueron convirtiéndose en pequeños o grandes íconos porteños. Uno es el inmueble que irrumpe en la intersección de la avenida Julio Argentino Roca y la calle Bolívar. La construcción conocida como el edificio Siemens –que alberga oficinas y que cuenta con 7665 m2 construidos, uno de los atractivos turísticos del centro porteño gracias a su impactante diseño arquitectónico– hace pocos días ingresó al mercado para la venta, de la mano de la consultora inmobiliaria Colliers International. El complejo de oficinas clase B, que fue construido por el arquitecto Arturo Dubourg en 1952 y adquirido por la firma Siemens seis años después, está compuesto por tres edificios interconectados entre sí: Julio A. Roca 516 y 546, y Bolívar 177, que dan forma a una única unidad funcional. El inmueble, donde funcionaron por más de medio siglo las oficinas centrales de la firma, abandonó el lugar el año último tras concentrar sus actividades comerciales en su nuevo edificio de Vicente López, remata en un importante reloj con dos colosos móviles de más de tres metros que congrega la atención de cientos de curiosos a diario, convirtiéndola en una de las construcciones porteñas más retratadas de los alrededores de la Plaza de Mayo.
El edificio, a pesar de contar con más de seis décadas, parece no dar señales del paso del tiempo ya que mantiene su invariable estética racionalista exterior como aquella que mostró el día de su inauguración oficial. "Pero a diferencia de su fachada, el interior sí vivió un proceso de continuos cambios (reformas y reciclados), que dieron como resultado un inmueble joven capaz de convertirse en la sede de alguna empresa multinacional", afirmó Iván Maschwitz, broker de oficinas de la consultora inmobiliaria Colliers International.
Según Maschwitz, el inmueble resulta ideal para múltiples destinos comerciales (cuenta con plantas que parten desde los 159,6 m2 y las más grandes alcanzan superficies que rondan los 575 m2). "El inmueble es apto para empresas o entidades gubernamentales que lo utilicen como usuarios finales, o incluso su transformación en un desarrollo de multiuso, así como para inversores que busquen alquilarlo a terceros en bloque o por módulos, o bien para reconvertir su uso actual y transformarlo en un complejo hotelero", dijo el broker.
Su ubicación estratégica lo convierte en un lugar de privilegio ante una gran diversidad de rubros. "Sin duda, su principal fortaleza es su ubicación, frente a la Plaza de Mayo y enclavado en Monserrat, en pleno centro cívico y comercial porteño. Este fue uno de los primeros barrios de la ciudad, originalmente residencial en las épocas coloniales, y fue luego convertido en un centro cívico, albergando la Municipalidad, el Parlamento porteño, varias iglesias y prestigiosas instituciones educativas. Este distrito es un nodo de terminales de estaciones de varios medios de transporte: líneas de subtes A, D y E, varios servicios de ómnibus. Además se encuentra a tan sólo 1,5 km de la estación Retiro, que concentra un importante entramado de trenes suburbanos y los servicios de ómnibus de larga y mediana distancia", comentó Maschwitz. Y agregó: "Monserrat está históricamente protegido por las regulaciones locales. Debido a su importancia cultural y social, el área se ha convertido en una atracción turística popular, y los mejores hoteles se han instalado para dar cabida a la creciente demanda de turistas y visitantes de negocios". El edificio –uno de los más representativos de la ciudad– se ofrece a la venta a un valor que alcanza los 9.580.000 dólares, afirmó Maschwitz.
DOS COLOSOS DE MAS DE TRES METROS
Una de las características fuera de lo común que tiene el edificio son el reloj y los dos gigantes móviles de bronce que miran hacia la plaza y que cada vez que se cumple una nueva hora los colosos con sus movimientos hacen tañer la campana, cuenta con una historia anterior al edificio.
"Esta importante obra fue colocada por Siemens a comienzos de la década del 30 en el décimo piso de las oficinas que la empresa tenía sobre la Avenida de Mayo 869", explicó Maschwitz. Este conjunto escultórico está conformado por dos autómatas de más de tres metros, una campana y el cuadrante del reloj, que en su conjunto tienen un peso aproximado de tres toneladas. Pero el derrotero de esta obra no concluyó en ese inmueble, ya que quince años más tarde la suerte le deparó un nuevo destino. En 1945 con motivo de la Segunda Guerra Mundial, el edificio fue incautado y cinco años después el reloj en su conjunto fue emplazado sobre el edificio del entonces diario Democracia, en la calle Bouchard 722, para finalmente caer en el abandono, dejando de funcionar en 1955.
"En 1988 Siemens ofreció hacerse cargo de la reparación del deteriorado mecanismo de relojería reemplazándolo por un sofisticado mecanismo computarizado, más preciso y menos frágil. El 21 de mayo de 1992 la empresa colocó finalmente la obra en su actual morada, en la esquina de Diagonal Sur y Bolívar", concluyó Maschwitz.





