
Construida en 1877, fue renovada por el rey Carlos III y ahora tiene capacidad para dos huéspedes; las tarifas diarias parten de los US$200 por noche
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La propiedad donde la familia real británica tradicionalmente pasa la Navidad se convirtió en una nueva opción de alojamiento. La histórica torre de agua de Sandringham, en Norfolk, Inglaterra, fue renovada y transformada en un refugio de lujo para dos personas. La propiedad, construida en 1877 para abastecer de agua potable a la residencia real, ahora puede alquilarse a turistas.
El anuncio de la nueva fase de construcción se realizó a través del perfil en redes sociales de la propia finca de Sandringham el 13 de agosto. La propiedad, conocida como Water Tower, forma parte de la finca de Sandringham, de aproximadamente 8000 hectáreas, que incluye más de 150 edificios y está ubicada a unos 160 kilómetros al norte de Londres.

Los precios parten de alrededor de £151 por noche (aproximadamente US$206), pero varían según la época del año y la duración de la estancia. Una semana en octubre de 2026 se anuncia por alrededor de £1055 (US$1439,83). Para el verano de 2027, el precio alcanza las £3258 (US$4446,40) por semana.
En la sección de comentarios del anuncio, muchos usuarios británicos se quejaron de los precios. “¡Precioso, pero £1200 (US$1637,72) por una noche en noviembre!”, se quejó una persona. “Demasiado caro, hay mejores lugares a precios más bajos”, escribió otra.

Historia y características
La torre fue diseñada por el ingeniero James Mansergh en estilo neobizantino. Su construcción tuvo lugar después de que el entonces príncipe de Gales, el futuro rey Eduardo VII, enfermara de fiebre tifoidea durante una estancia en Sandringham. Una década antes, su padre, el príncipe Alberto, había fallecido a causa de la misma enfermedad. Según la historia de la finca, la reina Victoria buscaba una fuente de agua potable para la residencia real.

El edificio albergaba un depósito de hierro fundido con una capacidad aproximada de 121.000 litros. A pesar de su función práctica, el diseño se concibió con elaborados elementos arquitectónicos, como una forma circular, una ornamentada mampostería y una sala de observación que permitía a los miembros de la familia real contemplar el paisaje de Norfolk.

Ahora, la antigua estructura hidráulica se ha adaptado para funcionar como una casa de huéspedes de un dormitorio y un baño, distribuida en tres plantas. La propiedad también cuenta con cocina, comedor, sala de estar y jardín privado.
Lo más destacado de la renovación se encuentra en la parte superior del edificio. El espacio que antes albergaba el depósito de agua se ha transformado en una terraza con mesa de bistró y vistas panorámicas de 360 grados. Desde allí, los visitantes pueden observar el ganado vacuno y ovino de razas autóctonas criado por el rey Carlos III.
La decoración combina muebles nuevos con elementos reutilizados de otras zonas de la propiedad. El salón cuenta con chimenea, lámpara de araña y cuadros relacionados con la historia de Sandringham. El dormitorio también tiene chimenea y vistas al campo.

Alojamientos reales
La Torre del Agua es la tercera propiedad de Sandringham que se transforma en alojamiento. La Casa de los Jardines, antigua residencia del jardinero, tiene capacidad para ocho personas. La Cabaña, un edificio del siglo XIX que funcionó como pabellón de caza y salón de té, puede alojar a seis huéspedes.

Otra propiedad de allí vinculada a la familia real es Park House, conocida por ser el lugar de nacimiento de la princesa Diana porque sus padres la alquilaron entre 1950 y 1960. Luego el establecimiento funcionó como hotel accesible para personas con discapacidad, pero actualmente se encuentra vacío después de que la organización benéfica Leonard Cheshire Disability rescindiera su contrato de alquiler en 2020 durante la pandemia de Covid-19.
Sandringham es una de las propiedades privadas de la monarquía británica. La reina Victoria adquirió la finca en 1862 como lugar de retiro para su hijo, el futuro rey Eduardo VII. El rey Carlos III heredó Sandringham y Balmoral en Escocia tras la muerte de su madre, la reina Isabel II.

Además de viviendas y alojamientos, el complejo alberga granjas, un aserradero, una fábrica de jugos, jardines, un restaurante y el Museo de Exposiciones y Transporte de Sandringham. Aproximadamente 200 personas trabajan en el lugar.
La apertura de la Torre del Agua al turismo forma parte de una iniciativa más amplia para abrir el acceso a las propiedades vinculadas a la monarquía. A principios de este año, Carlos también anunció planes para invertir US$8,7 millones en la renovación de Dumfries House, gestionada por la fundación benéfica The King’s Foundation, con el objetivo de transformarla en un espacio para eventos y bodas para el verano de 2027.



