
Muy buscados por los ejecutivos de Wall Street, estos fabulosos pisos ofrecen a sus propietarios un oasis, que marcaun estilo de vida
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NUEVA YORK (The New York Times).- En los últimos veinte años, los penthouses constituían apenas el 2,5 por ciento de las ventas en Manhattan. Hoy, gracias a las bonificaciones que está pagando Wall Street (todo un récord), son joyas codiciadas y, a menudo, se venden más rápido que las unidades tipo estudio, menos costosas. Antes se identificaban más con los solteros y los recién casados, que buscaban terrazas amplias para sus cócteles. Ahora, los primeros en la lista suelen ser los ejecutivos de Wall Street y de los fondos de alto riesgo, porque vivir en un penthouse confirma su condición de amos del mundo frente a la mirada de sus vecinos.
Bronfman Haymes Real Estate Partners ha cerrado contrato por los tres penthouses del edificio Onnyx (261 West 28th Street), pero todavía no ha vendido 30 de las 52 unidades restantes. Skyline Developers vendió los dos penthouses de 170 East End Avenue por 12 y 14 millones de dólares, pero quedan por vender 51 de los 93 departamentos.
Según la firma tasadora Miller Samuel, el precio medio subió de 2 millones de dólares, en 2005, a 2,3 millones en 2006. En el mismo período, las operaciones de venta ascendieron de 184 a 225.
Persuadidas por esta tendencia, cada vez son más las constructoras que apelan a una definición del término extremadamente forzada. En algunos casos, prodigan más lujos que nunca para poder exigir precios aún mayores.
En dos años, Donald J. Trump no logró vender por 32 millones de dólares el penthouse en los pisos 31º y 32º de 502 Park Avenue. Decidió ampliar el dormitorio principal, en suite; se cerró una terraza y se construyó otra encima, y el precio subió a 42 millones. "Los penthouses empiezan a perder altura -dice-. Podemos definir como tales los tres, o aun los seis últimos pisos. La clave está en el número que pongamos en el ascensor." En sus torres, construye seis pisos de penthouses. Sin embargo, es cauto respecto de cuánto podrá durar la moda.
En menos de diez días, Edward J. Minskoff Equities Inc. vendió 5 penthouses en 101 Warren Street (precios: de 4 a 20 millones). En realidad, son unidades en los pisos 32º y 33º. Para la empresa, las de los niveles 34º y 35º son sky homes ( hogares en el cielo ) En cambio, Bronfman Haymes se atiene a la definición estricta y reserva el término penthouses para las unidades del 11º piso de Onnyx.
Hay en edificios todavía más bajos. Josh Guberman, presidente y CEO del Core Development Group, llama así a las unidades del 6º piso de 5 East 13th Street. Su próximo proyecto incluye la división de un penthouse en dos dúplex, que ofrecerá por 5,5 millones cada uno como penthouses.
Los brokers concuerdan en que los compradores saben qué quieren, pero también les gusta la mayor amplitud de las versiones modernas. Originariamente, el último piso se destinaba a la servidumbre porque, para llegar hasta él, había que subir escaleras interminables. Además, el hollín del ferrocarril cuando se elevaba ahuyentaba a los neoyorquinos de las azoteas. De ahí la posible decepción del comprador que creía que necesitaba un penthouse antiguo.
Las constructoras también estiran la definición del penthouse para relacionarlo con un estilo de vida, más que con la altura. Guberman añadirá espacios de juego en las unidades de los pisos 5º a 7º de un segundo edificio en East Side, para atraer a las familias. Llamará penthouses a las del 7º, y penthouses flexibles a las del 5º y 6º. "Un penthouse le habla al mundo de exclusión e intimidad -explica-. En realidad, no importa si el edificio tiene cinco u ocho pisos. Cuando uno llega allá arriba, la cuestión es tener su oasis aislado", agrega.
Traducción: Zoraida J. Valcárcel





