
A 40 kilómetros de Punta del Este, este pueblo que durante años mantuvo perfil bajo, con algunos famosos como veraneantes, hoy vive su mejor momento inmobiliario. Se construyen 50 casas y hay más proyectos en danza; para preservar su belleza natural, la Liga de Fomento local cuida que se cumplan las ordenanzas
1 minuto de lectura'
Aquí sólo corre el viento, dice el slogan de José Ignacio. Que debería incluir... y los operarios, capataces y arquitectos, dado que se construyen alrededor de 50 casas, excelente número para un pueblo de sólo 36 manzanas.
Los 40 kilómetros que lo separan de Punta del Este anuncian lo que vendrá. En el camino costero entre La Barra y José Ignacio hay 300 nuevas edificaciones, según contabilizó el operador inmobiliario Pablo Casares.
El crecimiento, que comenzó paulatino, se aceleró en los últimos meses gracias a los turistas que el verano pasado se enamoraron del lugar y volvieron para quedarse. Entre marzo y mayo compraron los terrenos e inmediatamente trazaron los planos y contrataron mano de obra. Tanto movimiento subió los precios de los lotes, sobre los que se esperan más variaciones.
Juan Antonio Valenza cuenta que cuando en 1978 llegó a José Ignacio para instalar la primera inmobiliaria en la zona, un terreno frente al mar de 1000 metros cuadrados costaba 15.000 dólares y que un año después ya había duplicado su valor. Hoy se cotizaría entre 600.000 y 700.000 dólares.
Cerca o lejos del mar. Ese primer dilema marca la diferencia de valores de las tierras, entre 100 y 500 dólares por metro cuadrado. Es sólo una estimación que en la práctica puede superarse ampliamente. Por ejemplo, según Casares, el parador La Posada del Mar, un edificio de 1000 metros cuadrados en una fracción de 5000, se ofrece por 2.900.000 dólares. Hay otros predios millonarios a la venta: uno de 2500 metros cuadrados en primera fila por el que se piden 1.400.000 y una esquina de 1000 metros cuadrados alejada del mar que puede adquirirse por 250.000.
Desde el mirador
El faro, construido en 1877, es testigo del crecimiento. Sólo hay que pagar 20 pesos uruguayos, trepar 110 escalones y soportar estoicamente el viento para acceder a la vista de la Península en toda su plenitud. Su mirador devuelve una postal poblada de casas bajas –no deben superar los siete metros de altura–, y rigurosamente construidas dejando cuatro metros frentistas libres y, por lo menos, dos de distancia con la medianera vecina. La Liga de Fomento del Faro de José Ignacio se encarga de mantener las reglas y la tranquilidad del pueblo.
"José Ignacio es elegido por la gente por su combinación de belleza natural y ordenanzas claras y definidas, que preservan el ambiente a la vez marítimo y rural", dice José Dambolena, socio director de la inmobiliaria Arena.
Los albañiles, pintores y carpinteros están sorprendidos por la demanda. Para construir se paga un promedio de 450 a 550 dólares por metro cuadrado, indican los cálculos de Antonio Mieres, con sucursal en José Ignacio.
Desde lo alto, las viviendas parecen calcadas. En especial las fachadas, con protagonismo de maderas y piedras que encuadran los grandes ventanales y combinan con el paisaje agreste. Casas modernas y de estilo racionalista, en las que el techo a dos aguas comienza a ser el gran ausente.
Oferta limitada
Mientras las construcciones se levantan, la Península toma vuelo internacional. Cautivados por sus playas, los extranjeros la sienten como su lugar en el mundo. Entre ellos, el escritor británico Martin Amis y la actriz francesa Dominique Sanda.
Escasean las casas en venta. "Las características reducidas de la Península hacen que se revalorice", opina Alberto Prandi, presidente de la Asociación de Inmobiliarias de Punta del Este (Adipe). Por eso, dice Dambolena, hay que pensar en una inversión de 180.000 a 200.000 dólares.
Históricamente, los precios son un 20 por ciento más elevados que en Punta del Este, asegura Valenza. Y da un ejemplo: una casa con tres dormitorios y dos baños, a una cuadra del mar, se cotiza en 250.000 dólares.
Mientras José Ignacio sigue creciendo, la Liga estudia un proyecto para optimizar el tránsito durante el próximo verano. De lograrlo, sólo ingresarían a la Península en su vehículo los propietarios e inquilinos, mientras que los visitantes tendrían que dejar los autos en la entrada del pueblo y subirse a trencitos que los trasladen a las playas.
Con cambios o no, el lugar elegido por el director de cine Eduardo Mignogna para filmar varias escenas de la película El Faro, ahora también es el preferido por argentinos, uruguayos y hasta europeos.
Por Mariángeles López Salon
Fotos: Aníbal Greco y Alfredo Sánchez
Lotes con vista excelente
Frente al mar que bordea a José Ignacio, 60 lotes con nombre propio –Village del Faro– esperan dueño. Se trata de una franja ubicada entre el club Santa María de los Médanos y las casas en construcción de la Península que ofrecerán desde el mes próximo terrenos a partir de 1000 metros cuadrados; pronto se comenzarán a edificarse cuatro casas.
Su topografìa escalonada garantiza imperdible vista al mar desde todos los puntos.
Los predios, ya con servicios de electricidad, agua, teléfono y saneamiento son comercializados por la inmobiliaria Arena, de José Dambolena. Cuenta el operador que los "los lotes tienen superficie generosa y, obviamente, visuales paisajísticas excepcionales.
Las casas previstas serán de cuidado diseño y calidad, con amplias alternativas de elección de superficies y arquitectura", comenta con entusiasmo.
En m2, señales de reactivación
Con José Ignacio a la cabeza, las construcciones en zonas residenciales también prosperan en La Barra, Manantiales y Rincón del Indio. Otro lugar donde se nota la reactivación es en el Lomo de la Ballena, mientras que Pinares mantiene su público fiel. "Recuperamos los niveles de edificación", dice Alberto Prandi, presidente de la Asociación de Inmobiliarias de Punta del Este (Adipe). Lo confirman las estadísticas de la Intendencia Municipal de Maldonado, que entre el 1° de septiembre de 2003 y el 31 de agosto último registró 2064 permisos de construcción (166.684 m2), más del doble de las 886 obras (82.220 m2) tramitadas en el mismo lapso del año anterior. "Se vende más –afirma Carlos García Santos, de la firma García Santos–. Sobre todo, tierras para proyectos inmobiliarios; asimismo, aumentó la venta de las propiedades de mejor nivel. Los precios de terrenos en La Barra, requeridos por las familias con hijos adolescentes, están en alza. En el área que bordea la ruta 10, opuesta al mar, el m2 se cotiza entre 100 y 140 dólares, dice el operador inmobiliario Pablo Casares. En la zona costera, el promedio es de 250 dólares el m2, informa María Acosta, de Toti Gattás Servicios Inmobiliarios. Asimismo, repunta la venta de inmuebles: un departamento en Punta del Este parte de los 40.000 dólares, dice Prandi.
En el área de Paradas, como los operadores inmobiliarios denominan la zona costera de La Mansa, una casa cuesta entre 80.000 y 150.000 dólares, indica Mieres. Aunque hay ofertas que superan ese parámetro.
Otros elegidos son las propiedades de más categoría y en primera fila, las de Parque del Golf y Punta Ballena; también los departamentos con vista al puerto, en la Punta, y con balcones al mar, en La Mansa y La Brava.





