A pesar de la crisis, inversores y nuevos residentes adquieren lotes o casas en barrios cerrados o countries. Muchos incluso migran de un emprendimiento a otro en busca de más confort
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Transcurre una época muy particular en la que es necesario tener cintura para acomodarse a las contingencias que se presentan para sortear del mejor modo la crisis recesiva. Como sucede siempre, estas circunstancias adversas generan dudas en quienes están pensando en comprar un lote o una propiedad o edificar su vivienda en un barrio privado, un country o un club de chacras.
Sin embargo, en el análisis de los especialistas la coyuntura no afecta demasiado porque tanto los desarrolladores como los comercializadores, los inversores y los compradores se adaptan a los vaivenes del mercado. El momento con subas y bajas de valores se instaló como una característica local, que a la vez la gente sabe aprovechar.
"Esto no es apto para cardíacos", es la espontánea exclamación de Haydée Burgueño, titular de la comercializadora Burgueño y Asociados para calificar la situación reinante, aunque de inmediato reflexiona: "De todos modos vemos que va mejorando, siempre hay inversores que siguen adelante y jóvenes que ahorran para su primera vivienda; como hay alguien que hereda y otro al que le rozó la suerte, el mercado cambia, evoluciona, deja en el camino muy buenos proyectos y aparecen nuevos que ocupan el segmento, aunque no nos guste esta modalidad". El mensaje es que puede haber variantes en el camino para concretar una operación, incluso el consumidor final puede demorar su decisión, pero después decide. Por eso, da la impresión que se vende menos, pero se nota cierto movimiento.
Con respecto a la adquisición de lotes, Manuel Valdés, gerente general de Area 60, urbanización que se desarrolla en el km 64 de la Autovía 2, refiere: "Hay operaciones, en gran parte para inversión; la mayoría se hace con pagos anticipados y no en cuotas. Se debe tener en cuenta que el valor promedio para nosotros ronda los US$ 40 el m2, con operaciones de US$ 55.000". Sobre la posibilidad de que algún propietario ofrezca a la venta su lote por no poder mantenerlo, Baldes comenta: "Nadie que haya comprado pone a la venta su lote, al contrario, los que poseen el primero ya compraron el segundo y, en algunos casos, hasta el tercero. Vemos que existe un horizonte de
oportunidades. Hay muchos grupos inversores que no encuentran dónde colocar su dinero y andan en busca de desarrollos seguros, sustentables y de largo plazo, que permitan asegurar su capital y además tener un valor de reposición seguro y rentable en el tiempo".
Otra visión optimista presenta el gerente general de Cedisa SA, desarrolladora y comercializadora de Haras Santa María, en el km 54 del ramal Escobar de la Panamericana, Alejo García Guevara sostiene: "Continuamos con bastante dinamismo la venta de lotes y no hubo variación en la tasa de reventa. En nuestro megaemprendimiento los lotes centrales cuestan desde 64.500 dólares de 919 m2 y los que miran al golf desde 147.900 de 1190 m2. En todos los casos hay descuentos por pago al contado. Además, para colaborar con cada familia contamos con planes de pago flexibles y lanzamos frecuentemente nuevas oportunidades con descuentos especiales, limitados a algunos lotes seleccionados y por tiempo determinado". De igual modo refiere Enrique Rebaudengo, de la comercializadora Compañías Tierras del Oeste: "En las últimas semanas se advierte mayor interés por la adquisición de lotes. Se concretaron algunas operaciones con valores que oscilan entre los 21.000 y 50.000 dólares".
También Haydée Burgueño aporta referencias sobre costos de lotes en la zona de Pilar: "Hay muchas ofertas en muy buenas ubicaciones. Por ejemplo, en La Reserva, zona de polo, ruta 28, un lote de 800 m2, al contado, parte en los US$ 25.000; en Los Tres Coniles, en la zona del Hospital Austral, el terreno de 500 m2 cuesta 22.000; en el barrio Manzanares Chico, los lotes de 700 m2 parten en los 25.000".
Es más, en algunos casos, los desarrolladores para facilitar las adquisiciones ofrecen importantes descuentos por pago anticipado y también créditos a 24 meses, sin interés. Si abordamos el tema de las propiedades, el panorama no difiere. El mercado se mueve pese a cierta lentitud, lo que es un aliciente importante tanto para los desarrollistas como para los comercializadores. Por eso la titular de Burgueño y Asociados manifiesta: "Los valores de las casas no bajaron casi nada, lo que sí bajan son las ofertas que se realizan por un 20 o 30% menos y entonces no se cierran las operaciones, pero mercado hay. Nosotros, por ejemplo, vendemos en La Cuesta una casa de dos dormitorios y dependencias, desde US$ 104.000".
A la vez, Richi Edelstein Pernice, de Castex Propiedades, expresa: "En un emprendimiento de categoría con todos los servicios y amenities, un terreno puede tener un costo de US$ 60.000 más 200 m2 de construcción por US$ 600 el m2, lo que da un total de inversión para una casa de US$ 180.000". Los analistas están convencidos de que en este segmento no influye demasiado la crisis; por el contrario, estiman que "los emprendimientos premium serán los más buscados, tanto por los inversionistas como por los compradores: los primeros porque necesitan resguardar su dinero en inversiones seguras de rentabilidad, y los otros porque al tener capacidad de compra optan por la calidad del desarrollo y de los servicios".
En materia de edificación, siempre hay que enfrentar inconvenientes, pero aun así hay quienes siguen adelante y tratan de capear el temporal.
Alejo García Guevara aporta un enfoque optimista: "Las construcciones continúan muy bien. Haras Santa María hoy es uno de los barrios con mayor cantidad de casas en construcción en el Gran Buenos Aires. Hay 76 terminadas y en obra, con propietarios ya mudados en 15 de ellas, más otras 25 en las que se iniciarán las obras próximamente, lo que da un total de 101 casas. Al contrario de lo que se piensa, muchos vecinos que se van de un barrio privado no lo hacen por cuestiones económicas generadas por la crisis sino porque buscan progresar y requieren otros desarrollos".
A la vez, Richie Edelstein Pernice, de Castex Propiedades, asegura: "Una buena parte de la demanda está construyendo sus viviendas. Se advierte la consolidación de casas particulares en Nordelta, La Lomada, Fincas de San Vicente y Terravista, que siguen con buen ritmo. Otros están definiendo los proyectos de sus futuras casas a la espera de una baja en el costo de la construcción".
Con relación a la morosidad por los gastos mensuales en las urbanizaciones explica: "En los planes de pago son nulos los morosos; no tendría que haber; si se compara que un departamento de dos ambientes en Belgrano paga $ 500 de expensas, sin seguridad, las expensas en los barrios privados son relativamente accesibles con $ 800, incluidos el servicio de seguridad 24 horas, deportes y espacios verdes. Este aspecto es esencial a la hora de tomar decisiones".
Las épocas de crisis, tal como ha sucedido en otras ocasiones, dan cuenta de que la creatividad, el ingenio y las ganas de revertir el momento actual son esenciales para superarlas.
Según Roberto Mateo, de Mateo Propiedades, "no hay que retraerse. Hay desarrolladores que generan nuevos proyectos pensando en estar mejor posicionados cuando la demanda se incremente". Finalmente, Haydée Burgueño comenta: "Todas las crisis generan oportunidades, que se alternan con frecuencia, en momentos más estables. Según la experiencia acumulada, en momentos como éste es necesario aportar ideas renovadoras, apelar a la experiencia y animarse a enfrentar los riesgos".
Los vecinos se aferran al lugar
En la práctica, casi ningún vecino de estas urbanizaciones tomó la determinación de regresar a la ciudad por los gastos que enfrentaba. Así lo prueba el testimonio de tres de ellos. "Con mi familia tomamos la iniciativa de mudarnos a un barrio privado del Sur, en San Vicente, para estar más tranquilos y disfrutar de la naturaleza. De modo que más allá de las dificultades que haya que enfrentar, no pensamos volver a la ciudad. Hay que adaptarse y cubrir los gastos que tenemos en la terminación de la construcción de nuestra casa, dejaremos para más adelante el proyecto de instalar la piscina y otras comodidades que necesitamos, pero de aquí no nos vamos", sostiene el abogado Rogelio F.
Algo similar comenta la empresaria Susana Fernández, que está embarazada: "Ya tenemos una nena y como el que viene será un varón, mi esposo y yo pensamos en ampliar la casa en la chacra que vivimos, pero al tener tiempo para hacerlo, decidimos esperar. Pensamos que tal vez los materiales de construcción, que ya disminuyeron el 15 por ciento, bajen un poco más. De todos modos, continuaremos en la chacra porque nos gusta". Un propietario de un condominio del Oeste, Carlos T., separado, que vive solo y cerca del barrio donde están sus hijos, comenta: "Estoy feliz de vivir en la zona, pero me resulta difícil cumplir con las expensas del country donde vive mi familia, que ascienden a $ 1600 por mes, y las del condominio, que subieron abruptamente de $ 300 a $ 520 por una unidad de dos ambientes. Aun así no pienso mudarme".





