En un barrio cerrado de Pilar, el estudio Film Arquitectura proyectó una vivienda simple y económica, realizada con materiales básicos que no requieren ningún mantenimiento; su singular diseño aprovecha la ventilación y la luz natural
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La premisa era clara: lograr una construcción sin mantenimiento alguno, que envejeciera bien y fuera económica, cosa que el ladrillo y el cemento garantizaron, porque la propuesta de esta casa es básicamente el resultado de un buen diseño realizado con materiales baratos. Se trata de una vivienda simple, mínima, que por fuera genera efectos visuales interesantes, aunque la gracia, sin duda, está en el uso del ladrillo panderete, material de apariencia modesta pero que define parte de la personalidad de esta vivienda de 105 m2 ubicada en el Barrio Los Robles del Monarca, en Pilar.
La obra pertenece al estudio Film (Carlos Fernández, Jorge Isaías, Gabriel Lanosa y Claudio Maslat, que formaron parte del equipo que proyectó del Mausoleo de Perón, en la provincia de Buenos Aires) y fue pensada para una pareja que ahora se convirtió en familia. Un ambiente único con forma de tubo anclado en forma perpendicular al lote vincula el verde de una plaza del barrio con el paisaje del terreno, el jardín, generando vistas parciales al verde. "Manipulando este material, el ladrillo, se logró una envolvente que es a la vez una secuencia de tabiques, plano y textura. Su unidad enfatiza las vistas hacia los paisajes del lote", describen los autores de la obra. Ese ambiente está conformado por una envolvente horizontal de tres caras de ancho constante, espesor y transparencia variable, modulada y construida en ladrillo panderete. Esta envolvente toca el suelo con su cara de mayor espesor y permeabilidad, y queda suspendida en su cara opuesta sobre una plataforma lineal de hormigón, lo que de lejos da la impresión de que está flotando en el terreno.
El costo aproximado del m2 es de 800 dólares. El piso es de cemento alisado y el techo, un continuo de ladrillo. No hay estrategias sustentables de vanguardia más que una ventilación inteligente que aprovecha las corrientes de aire, y el empleo del ladrillo, que sigue siendo uno de los materiales más amables con el medio ambiente. "Se eligió este material por una cuestión de mantenimiento -explica Gabriel Lanosa-. Y en todo caso lo sustentable está en el poco mantenimiento que requiere y en el uso de un material que no es agresivo. Los tabiques portantes están armados también por esos ladrillos, lo que da una modulación pareja." Una de las caras de la construcción, la que da al Nordeste, es una sucesión de tabiques que permite el ingreso de la luz natural a la casa y abre vistas al cielo. "Por dentro, la casa da la sensación de que se está bajo un techo en el parque, en un semicubierto, por la altura y la relación que tiene la vivienda con el verde", agrega Lanosa.




