
Recuerdo una copla o requiebro popular de mi infancia: Un pensamiento te mando/ un pensamiento te envío/ no una flor de pensamiento, sino un pensamiento mío. Y ahora que están en flor los pensamientos recuerdo también que mi padre, don Pablo, que amaba esta planta, se había propuesto que su flor fuera tan grande como un platito de café. El simple y exitoso método consistía en trasplantar la planta varias veces, hasta 5 o 6 en buen sustrato. Eso estimulaba el desarrollo o la extensión de sus raíces con la consecuencia del tamaño de la flor. Lo negativo era que el fino pecíolo solía no sostenerla y se inclinaba, arruinando así su lucimiento.
Los pensamientos son plantas anuales que se reproducen por semillas, aunque en ciertas condiciones de cultivo pueden comportarse como bienales y hasta como perennes. En la época victoriana, en Inglaterra, parece que el bajo costo del acero estimuló la construcción de invernáculos, y ese clima protegido también ayudó a la supervivencia y propagación de especies anuales como los pensamientos, más allá de sus hábitos.
Pertenecen al género de las violas como las violetas y se ha llegado a ellos por hibridaciones a partir de la especie silvestre Viola tricolor, planta que da una pequeña flor, exactamente un pensamiento en miniatura, y que se suele hallar, alguna vez, entre otros yuyos. Pero en el siglo XIX, jardineros europeos, sobre todo del Norte, comenzaron a efectuar cruzamientos con otras violas silvestres, Viola lutea, o con otra del Cercano Oriente, Viola altaica, para lograr un patrón de flores más atractivas, y entre 1820 y 1830 se intensificó la obtención de nuevas variedades. En 1835 ya eran 400 y el pensamiento era la flor más popular.
Es muy fácil la obtención por semillas en otoño. Conviene hacer los almácigos en maceta, lo que facilita su manejo. Se usa buen sustrato finamente cernido y mojado, se esparce la semilla rala, se cubre ligeramente con la misma tierra, se protege con un cristal o una lámina de plástico transparente y se ubica en lugar protegido, en sombra luminosa. El trasplante se efectúa a partir de plantitas con seis hojas y en macetas, porque si se considera la posibilidad de efectuar trasplantes repetidos, eso facilita la tarea. Nuevas hibridaciones exitosas tuvieron el resultado de muy variados coloridos y tonalidades en las flores, así como sus texturas aterciopeladas.
Por su rusticidad y bello colorido es muy apropiada para formar canteros y puede tener prolongada floración, sobre todo si se le quitan las flores ya pasadas con su tallo.




