
Nuestro país tiene todo el potencial para volver a crecer en las distintas cadenas productivas de la economía. Lo que está faltando desde hace algún tiempo son las normas que alienten a que los inversores de todos los niveles dejen su dinero en un mercado que tiene grandes oportunidades para posicionarse y atraer la demanda.
En este escenario es imprescindible el retorno del crédito hipotecario, aunque es comprensible que en una economía con altos niveles de inflación, sea escaso, caro, y económicamente inviable. La poca financiación existente se logra a través de los fideicomisos, donde el comprador, de alguna forma, financia al desarrollista. Todo un acto de fe. En obras más domésticas, el constructor, a veces asociado al inmobiliario, financia en pesos parte de la venta. En ambos ejemplos se toma el índice de ajuste de la Cámara Argentina de la Construcción.
Sí, en cambio, el plan Procrear marcó números favorables en los últimos tiempos, y entre las unidades en obras y las finalizadas ya se contabilizan 150.000 viviendas. Sólo hay que aclarar que no todas son a estrenar, en esta cifra se cuentan en mayor proporción las ampliaciones y refacciones. Según la Anses, se estima que desde el lanzamiento del plan se invirtió 50.000 millones de pesos, y en donde mejor se desempeñó es en el interior, que posee los precios de los terrenos menos cotizados, en especial, los ubicados en ciudades a más de 400 km de la Capital.
Pero los protagonistas de esta cadena productiva reclaman que se cambien varias cosas para que tanto el sector inmobiliario como la construcción retomen la senda en forma organizada. También habrá que trabajar en planes en donde se puedan adquirir terrenos y poder construir luego, en todo el país.
Por otra parte, el mercado de alquileres es más demandado: quien no puede comprar, se resigna en ser inquilino. Aquí también existe un problema: es la inflación, que distorsiona los ingresos y los valores relativos. Para precisar la cotización justa se puede tomar como referencia el Índice de Precios de la Cámara Inmobiliaria Argentina, que mide la fluctuación de los valores de oferta, es decir, los publicados, solicitados, que muestran una variación cercana al 29% anual.






