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Si las preocupaciones y las veredas rotas nos dejaran mirar hacia arriba hallaríamos dos bellos árboles en flor: paraísos y acacias blancas.
La acacia blanca (Robinia pseudoacacia) es una leguminosa, lo que le otorga gran mérito: sus raíces de desarrollo vertical y horizontal fijan nitrógeno al suelo. También favorecen la formación de retoños que llegan a formar bosquecitos. Es norteamericana, de los Apalaches, pero su rusticidad ha facilitado su dispersión en regiones templadas de nuestro país y el resto del mundo, valorizada por los usos de su madera resistente y durable. Aquí fue introducida en el siglo XIX y ningún otro árbol norteamericano ha sido objeto de tan abundante literatura.
Presenta corteza oscura, ramas espinosa y hojas caducas cuyos foliolos son atacados por bichos de cesto. Las flores blancas, parecidas a glicinas, este año cubren la planta. Da semillas pequeñas, que es necesario ablandar para que germinen protegidas por una vaina. Se han logrado diferentes cultivares, sobre todo con fines ornamentales como la acacia bola de copa globosa y densa; la inermis sin espinas, purpúrea de flores rosadas, y la rectisima para la producción de palos y leña.
El paraíso (Melia azederach), originario del Himalaya y difundido en casi todo el país, es valorado por su resistencia a ataques de langostas e insectos, por su madera de albura rosada y sus aplicaciones forestales y su leña, que arde aun estando verde. El paraíso gigante alcanza gran porte y el supergigante llega a los 20 metros. Tiene atractivo follaje semipersistente, hojas compuestas de numerosos foliolos y en primavera ofrece sus panojas de flores lilas, muy perfumadas. Dijo Victoria Ocampo en una nota de 1959: ... a veces, en primavera, en el mes en que los paraísos se ponen lilas, cuando vuelvo en tren a San Isidro, entra por la ventanilla un perfume tan intenso, que miro a mi alrededor para ver si alguien también los disfruta... La forma umbraculífera del Paraíso sombrilla de porte más pequeño y ramas radiadas como paraguas y los de follaje disciplinado son más ornamentales.
Las semillas de fácil germinación si se las remoja suelen ser un problema: son drupas desagradables que al caer pueden provocar resbalones. Aun así, si se puede, hay que mirar para arriba.




