
Con muy buenas actuaciones en la Primera División A, Manuel Serrano atajó en Racing de Córdoba, Huracán de Parque de Los Patricios y Platense; hoy custodia la valla de La Delfina en la categoría Mayores Junior
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Cuando uno es chico y le hacen la típica pregunta qué querés ser cuando seas grande es muy común que cambie de idea constantemente. Son muy pocos los que ya tienen clara la profesión elegida y la mantienen desde pequeños. Justamente, Manuel Serrano es una de esas personas que tenía su destino marcado en el césped de las canchas de fútbol. Desde que lo llevaron, a los 7 años, a Huracán de Córdoba, su mundo giró alrededor de la pelota. "Quería ser jugador de fútbol a cualquier precio. Estaba convencido de que podía jugar en la Primera División. Además, no me gustaba estudiar ni trabajar, así que no había muchas alternativas", manifiesta Manuel.
Pudo cumplir su sueño y atajar en Racing de Córdoba (cuando este equipo militaba en la A y, en Platense, entre otros conjuntos). Pero a pesar de dejar el fútbol profesional, se mantiene en actividad y en la actualidad custodia el arco de La Delfina en la categoría Mayores Junior de la Asociación Intercountry de Fútbol Zona Norte.
Más allá de eso, el camino que tuvo que recorrer Serrano no fue por la alfombra roja, sino que hizo mucho sacrificio para alcanzar su objetivo. Mientras se entrenaba en el Globo cordobés pasó por varias profesiones, como albañil, pintor y mecánico.
Aunque la idea de ser futbolista la definió en forma rápida, el puesto que iba a ocupar dentro del campo de juego lo confirmó en la adolescencia, y en cierto punto presionado por el deseo de transformarse en profesional de este deporte. "Hasta los 14 años jugué en el arco y como delantero. Pero como faltaba un arquero en la Primera de Huracán, el técnico me dijo que me decidiera, ya que si iba a ser definitivamente arquero me subía, si no tendría que esperar un tiempo."
Un año después de esa decisión le llegó el turno del debut y también de manera particular, ya que se dio en una situación límite, en la que Huracán jugaba un partido para no descender ante Argentino de Las Flores (por la liga cordobesa). "Por suerte todo salió bien y ganamos en la prórroga -dice-. Desde ahí me dediqué a pleno al fútbol."
No obstante, su primer gran salto lo dio cuando a los 19 años el director técnico Pedro Marchetta lo pidió para Racing de Córdoba y le compraron el pase. Tras casi tres años estupendos, tuvo un breve paso por Gimnasia y Tiro de Salta hasta llegar a Platense, que fue el club donde Serrano cobró más trascendencia. No tanto por las campañas que realizó en el equipo de Saavedra, sino por los redundantes triunfos ante los equipos grandes y con la destacada labor del guardameta. "Era difícil pelear por el descenso, pero tuvimos la suerte de vencer muchas veces a River, Boca e Independiente. Teníamos un buen equipo, con Cravero, Cascini, Romagnoli, Alfaro Moreno y Spontón, entre otros." Justamente, uno de los momentos más importantes que recuerda la gente del Calamar fue aquel penal atajado nada menos que a Daniel Passarella. "Le ganamos a River, en el Monumental, por 1 a 0 y lo atajé sobre el final del partido -recuerda con alegría-. Después hubo otro similar ante Independiente, donde ganamos por el mismo resultado y detuve un penal de Clausen."
Tras estos hechos novedosos, Manuel estuvo a punto de cumplir uno de sus sueños, que quedó inconcluso. Y ése fue pasar a un club grande, para demostrar las habilidades y virtudes que tuvo debajo de los tres palos de Racing de Córdoba y Platense. Más precisamente en 1992 estuvo a punto de llegar a River Plate, donde con el pase en su poder habló con algunos directivos y cuando todo parecía cerrado, la posibilidad se cayó y quedó en el olvido.
Como todo gran luchador, Serrano no bajó los brazos y llegó a Huracán, donde tuvo una gran campaña y terminó en la cuarta colocación. A partir de allí pasó por varias instituciones, como Belgrano e Instituto, ambas de Córdoba, y luego por algunas del ascenso, como Los Andes, Argentino de Quilmes, Argentino Juniors, Tristán Suárez, y Aldosivi de Mar del Plata.
Cambio de plano
No tuvo el sufrimiento que viven muchos jugadores al retirarse de las canchas grandes, y eso tiene varios puntos de vista. Primero, porque disfrutó cada momento y llegó a lograr su principal meta: la de poder vivir de lo que tanto deseaba cuando era chico. Segundo, porque en cierto aspecto continuó con los guantes puestos. "No sentí mucho el cambio, porque enseguida me sumé al fútbol de los countries, donde juego y dirijo. También trabajé con los arqueros en Fénix (en la Primera C)", expresa.
En el equipo de La Delfina tuvo una rápida adaptación, y en eso ayudó el ascenso conseguido. Igualmente, y más allá de los resultados deportivos, Manuel Serrano no sólo encontró dentro del mundo countrista una manera de seguir vinculado con esta actividad que tanto ama, sino también con grandes amigos. "Soy muy respetado y querido. Es más, fui 20 días a Córdoba y los extrañé mucho. La verdad, lo paso bárbaro", dice el arquero.
Estas últimas palabras reflejan todo. Si bien los años pasan, Manuel parece estar detenido en el tiempo, ya que sigue vigente bajo los tres palos como cuando decidió que sería arquero, a los 14 años.
Radiografía
Nombre: Manuel Esteban Serrano
Edad: 46 años
Trayectoria profesional: Huracán de Córdoba, Racing de Córdoba, Platense, Huracán de Parque de los Patricios, por ejemplo. En total jugó más de 340 partidos oficiales
Actualidad: defiende el arco de La Delfina, en los torneos countristas. También en la selección que representa a la Asociación Intercountry Zona Norte





