
Ernesto Canestrari fundó una exitosa y reconocida empresa familiar. Con 90 años recién cumplidos, cuenta en detalle los comienzos de esta gran aventura
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Su vida es reflejo de las oportunidades que da nuestro país a quienes luchan con tesón. "Mis padres llegaron de Italia en 1915 y nos radicamos en Tigre. Mi papá trabajaba como botero en el Buenos Aires Rowing Club, institución decana del remo argentino. A los 12 años tuve el primer empleo, fue como dependiente de una farmacia -relata don Ernesto- , pero mi pasión era la carpintería." Y añade: "A los 18 años comencé a trabajar en el astillero Ortholan de Tigre. Tuve que aprender el oficio y preparar e inventar las herramientas para trabajar la madera. El estallido de la guerra en Europa produjo un beneficio inesperado en la empresa porque los buques extranjeros que recalaban en el puerto de Buenos Aires debían aprovisionarse de botes salvavidas, lo que generó mucho trabajo. Eran de madera laminada, y me sirvió para aprender el oficio. En 1945 me casé y fuimos a vivir a la casa de mis padres. Hicimos un tinglado al lado de nuestra vivienda y comenzamos a reparar las lanchas Chris Craft. Después, a fabricarlas. Era un trabajo muy artesanal, y las potenciábamos con motores Ford marinizados. Al tiempo, y con Pepe -mi hermano, siete años menor que yo-, instalamos nuestro primer astillero, El Timón; era un galpón donde tapábamos las puertas con bolsas de arpillera". Con el tiempo la empresa familiar se afianzó y fabricaron cruceros de 7 a 14 metros. En esa época no existía la fibra de vidrio y el proceso de construcción demoraba un año. "Mi esposa colaboraba con nosotros colocando los remaches del casco. Nuestro golpe de suerte comenzó cuando se presentó en nuestra empresa un acaudalado caribeño que nos encargó un barco de 17 metros. Tardamos casi dos años en botar el Cormorán, un clásico Canestrari que aún navega orgulloso en las playas de Acapulco."
Las más vendidas
Fue con la llegada de la fibra de vidrio (PRFV) cuando la empresa se consolidó en la construcción de embarcaciones de placer y lanzó al mercado los exitosos modelos Canestrari 170 y 190, las lanchas más vendidas en 1996. En 2001 lanzaron la Canestrari 215 Cuddy, lancha ideal para navegar por el Delta que le permite al usuario desplazarse rápidamente y le posibilita además pasar la noche a bordo. Estos modelos están equipados con motores Volvo Penta de 220 a 260 HP. El modelo Premium de la empresa es en la actualidad el Canestrari Sportcruisser 275 con motor Volvo de 320 HP, que reemplaza a la famosa Bakotta crucero mediano, de la que se vendieron más de 100 unidades.
Pero no se detuvieron en la fabricación de embarcaciones los anhelos de los hermanos Canestrari: en 1970 compraron unos terrenos en la costa de San Fernando donde construyeron un galpón para guardar lanchas en Escalada 2650, en Victoria. "Era la jungla -se enorgullece don Ernesto-, un juncal inmenso donde a pala fuimos cavando para hacer el canal de acceso. Hoy, tenemos capacidad para guardar 1000 lanchas, además las marinas para cruceros y veleros; contamos con tecnología para guardar fuera del agua barcos de hasta 10 metros de eslora." Tiene restaurante, vestuario, vigilancia los 365 días y venta de combustible.
La familia Canestrari es propietaria del Centolla, emblemático crucero: un clásico de 23 m de eslora construido en 1938, que reformaron para hacerlo más moderno. Testigo infaltable en cuanta competencia motonáutica se desarrolló en el Río de la Plata, campeonato sudamericano de offshore y los Mil Kilómetros del Delta Argentino (regata anual donde corrían hasta 120 embarcaciones en distintas categorías).
Fue durante la época de oro de la motonáutica local -desde 1990 hasta 2000- cuando consiguieron para la Argentina varios títulos mundiales; competían Scioli, los hermanos Kern, Sarthou, Fita, Frejerio, Ciurca, Taylor, Rodríguez, Maffei, Bradbury, Terrizano, Federico Vieytes, Lantaron, por ejemplo. Hoy, recordar a José Pepe Canestrari como excelente anfitrión y entusiasta dirigente de la Federación Motonáutica Argentina es un acto de estricta justicia.
La inagotable visión de esta familia no se detuvo y en 1990 construyó en terrenos lindantes a la guardería el Barrio Canestrari, con 35 lotes de 300 m2 y todos los servicios. El proyecto fue un éxito, ya que en pocos meses se vendieron todos los lotes y se construyeron varias casas.
Ernesto Canestrari es muy reconocido entre sus colegas. José María Valente, titular de Naval Motor, dice: "Ernesto es un carpintero excepcional; siendo autodidacta supo diseñar y construir barcos sólidos de finas líneas y que navegan muy bien. Su vida es un ejemplo de sacrificio, de entrega, y supo armar con su familia una empresa reconocida en la construcción prestigiosa". Y Néstor Sarthou, titular de la guardería homónima, expresa: "La construcción en los primeros tiempos de la náutica demandaba gran esfuerzo: había que preparar la madera pero también las herramientas. Ernesto era el artesano y Pepe, su hermano, el artífice en la venta. Ambos fueron muy entusiastas en las competencias de motonáutica y apoyaban a los corredores", concluyó.
PARA SABER
Algunos modelos de Canestrari son:
- 160 Open lancha de 4,90 de eslora y 2 m de manga
- 195 Open de 5,70 y 2,75
- 235 Cuddy de 7,15 y 2,60 de manga con camarote en la proa
- 275 Sportcruisser de 8,35 y 2,60 de manga potenciado con un Volvo Penta de 320 HP






