
Toribio Achával, reconocido por su destreza a bordo y su visión en los negocios inmobiliarios
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El registro de una vida plena abocada a sus dos pasiones, los negocios inmobiliarios y la náutica están a la vista en la sala de reuniones del cuarto piso de un clásico edificio de Barrio Norte de algunas décadas atrás. Con nombre y apelllido idénticos, de quinta generación, Toribio Achával le impuso su sello personal a una profesión en ciernes: la comercialización de propiedades. "Fuimos los primeros que tuvimos promotoras para vender un departamento. En esa época -mediados de los años 50- se solía colgar un cartelito de venta en la puerta de la vivienda. Así de boca en boca se lograba la venta. Y puntualmente describe el costo de un aviso clasificado de entonces: 75 pesos 1 centímetro por una columna."
Recuerda aquellos primeros pasos en el rubro inmobiliario, que inició junto con su primo Iván. Era entonces, en 1955, Achaval y Cía. "Tardamos como seis meses para vender la primera vivienda. De una semana para otra las cosas cambiaron y con lo que ganamos de la venta de tres propiedades nos compramos un Ford A. ¿De quién heredé esta profesión? Sinceramente, no tuve antecesores en esto. Mi padre era médico -radiólogo- y trabajaba en una reconocida institución. Creo que esta profesión surgió a través de un amigo que me planteó el negocio como una alternativa interesante. Los años le dieron la razón y la verdad es que me fue muy bien."
Está como siempre, como si el tiempo no transcurriera. Con su piel algo tostada, el look bien clásico y ahora, eso sí, más distendido que hace algunos años. "Hace un tiempo que dejé la empresa en manos de mis hijos; ahora les toca a ellos batallar. Toribio, mi hijo, es el presidente de la firma y todos los demás (Facundo, Moira y Florencia) también están vinculados con el mercado de las propiedades. Justamente ahora se abrió otra sucursal, pero en San Isidro para atender los temas de la zona y también la oferta de countries. De todos modos, yo sigo pero en menor escala con el tema de los negocios porque es parte de mi vida". Como la náutica o el golf, que intercala de manera terapéutica -con largas y saludables caminatas- los negocios para este empresario que comenzó en su profesión hace 48 años, con frecuencia se cierran a bordo o entre los links.
De su padre sí heredó el amor por la vida al aire libre y los barcos. "Navego desde que era chico y el hábito deportivo es esencial para mí. Tuve la suerte de compartirlo con mi familia; corrimos varias competencias juntos. En 1977 me compré El Matrero (fue uno de los primeros diseños de German Frers -h-. en 1970) que sigue vigente. En algún momento, compré otro, El Matrero II, (que después vendió), con el que también participamos de regatas. Corrimos con mi mujer y cada uno de los barcos ganó en su categoría." Dice Achával que "siempre comparo el comando de un barco con el de una empresa. Si querés ser líder, tenés que arriesgarte y saber cómo encarar los temporales que vienen. Algunos son muy fuertes... como el de la regata en Inglaterra, en 1979, en la que competían 303 embarcaciones. El viento era de 175 kilómetros por hora; la regata tuvo un registro trágico, con más de 30 tripulantes muertos. Fue durísimo, pero en plena competencia no queda otra que seguir con espíritu de equipo, donde cada uno cumple una función. El capitán ordena, organiza (e intercambia ideas), pero toma la decisión final. Pero sin un buen equipo el barco como la empresa no funcionan."
La semblanza entre la firma inmobiliaria y el deporte es una constante durante la entrevista. "Con tantos años de vigencia en el sector también compartimos temporales y momentos de crecimiento. Me acuerdo cuando la gente hacía cola para comprar departamentos. Era mediados de la década del 60; también recuerdo las épocas en la que el teléfono ni siquiera sonaba.... Nuestro mercado fue siempre en propiedades en su mayoría en Barrio Norte; también abarcamos oficinas y locales. Por años lideramos la publicación de avisos clasificados del diario LA NACION".
Con El Matrero, de 15 metros de eslora y 17 toneladas de peso, que corre en la categoría IMS crucero, ganó en cuatro oportunidades la Admiral´s Cup y representó por lo menos seis veces a la Argentina en Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Y pese a los años que contabiliza en su haber, sigue de pie y listo para nuevas competencias. "En julio último ganó en Ilha Vella, en Brasil y compitió en otra a 250 millas de Natal. A fines de octubre competirá por una vuelta de dobles a Gorriti, Punta del Este y correrá como Toribio Achával Propiedades. El 5 de noviembre correrá Buenos Aires/Riachuelo (Uruguay) y la Copa Buquebus será la última semana de noviembre y primera de diciembre."





