En una corona de harina incorporar huevos, aceite, vino, sal fina, nuez moscada, perejil picado y pimienta molida, y amasar hasta lograr una masa homogénea.
Dejar descansar 30’ en la heladera.
Estirar hasta conseguir láminas de 3 mm de espesor. Tapar con un lienzo y reservar.
Colocar la bondiola en una fuente, salpimentar y pintar con extracto de carne. Agregar vino tinto, caldo de carne, pimienta machacada, romero, trozos de cebolla, apio y zanahoria.
Tapar con papel aluminio y cocinar en horno bajo durante 4 horas. Retirar y procesar hasta conseguir una pasta.
Colocar en un bol y mezclar con queso rallado, huevos, miga de pan, sal y pimienta, y usar como relleno de los ravioles.
En una olla cocinar, con dos tazas de aceite de maíz, ajo en láminas, puerros en rodajas y hierbas picadas; salpimentar.
Cocinar en una sartén el líquido que despidió la cocción de la bondiola y reducir hasta la mitad de su volumen.
Apagar el fuego y emulsionar agregando cubitos de manteca fría. Salpimentar.
Servir los ravioles con queso crema, salsa del fondo de cocción y puerros confitados.