
Entre familiares, amigos, ex pilotos y vecinos, más de trescientas personas se congregaron en Ramallo, el pueblo natal del “Flaco”
2 minutos de lectura'


El sábado 11, la noticia sobre la muerte de Juan María Traverso (como consecuencia de un cáncer de esófago) golpeó a los fanáticos del automovilismo. Tan frontal –y polémico– como querido por sus pares y por el público, el ex piloto siempre será recordado como uno de los máximos ídolos del automovilismo argentino, de esos que trascienden generaciones, y uno de los más ganadores, con seis títulos en el Turismo Carretera, siete en el TC2000 y tres en Top Race.






Al día siguiente de su muerte en la paz de su casa-quinta en Ramallo, el pueblo que lo vio nacer, y rodeado de sus íntimos, sus restos fueron velados en la parroquia Cristo Salvador, donde más de trescientas personas entre familiares, amigos, ex pilotos y vecinos le dieron el último adiós. Su familia arribó poco después del mediodía y minutos después llegó el coche fúnebre de la casa de sepelios Goenaga Silvano e Hijos, en medio de un respetuoso silencio marcado por el frío y las lloviznas intermitentes. El padre Sergio Latini bendijo el féretro y luego se cerraron las puertas de la parroquia para que los íntimos del Flaco pudieran despedirlo en privado. Más tarde se abrió el acceso al público, y con el correr de las horas la parroquia se fue colmando de gente que se acercaba entre lágrimas de tristeza y anécdotas sobre sus hazañas en la pista. Cerca de las 18, un aplauso cerrado acompañó la despedida final de la leyenda de Ramallo.










1
2En fotos: una muestra en el Kavanagh con Yvonne Bordeu y Bernardita Barreiro entre las invitadas
3Cumplió 60: desafió a Hollywood, fue tan amada como criticada y se casó de grande con uno de los hombres más ricos del mundo
4Millonarias: Quiénes son las condesas, sobrinas de la reina Máxima, que un día heredarán un imperio de 800 millones de euros
