
Cybill Sheperd, una estrella que vivió y amó sin aceptar las reglas de Hollywood
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Actriz, modelo, cantante y activista política. Conoció el éxito, el olvido, las pasiones y las segundas oportunidades. Cybill Sheperd nació el 18 de febrero de 1950 en Memphis (Tennessee) y a los 16 años ya supo lo que era estar en los ojos de todos: fue elegida Miss Teenage Memphis. Dos años después fue distinguida como Model of the Year y su cara comenzó a aparecer en las revistas más importantes. Una tapa de Glamour terminó cambiándole la vida. El joven director de cine Peter Bogdanovich la eligió para protagonizar The Last Picture Show junto a Jeff Bridges. La película fue un éxito de crítica. Su interpretación le valió una nominación al Golden Globe como Actriz Revelación. Pero la historia no quedó limitada a la pantalla. Shepherd y Bridges vivieron un pequeño romance. “No es buena idea salir con tus coprotagonistas masculinos, pero a veces es difícil evitarlo”, reconoció Cybill. Pero durante la filmación también se enamoró del director. Lo que provocó un verdadero terremoto personal. Bogdanovich estaba casado con Polly Platt, una talentosa productora y colaboradora creativa que, además, había trabajado en la misma película. Muchos años después, el director, Peter Bogdanovich, admitió haber seducido a Shepherd mientras Bridges estaba afuera de la ciudad durante una semana de entrenamiento en la reserva militar. La nueva pareja se instaló en una mansión de Bel Air. Juntos trabajaron en otros proyectos, entre ellos Daisy Miller (1974) y At Long Last Love (1975), aunque ninguna de esas películas logró repetir el impacto de su debut. La relación duró casi ocho años. Bogdanovich admitió haberle sido infiel. “Tenía algunas aventuras en Singapur mientras filmaba Saint Jack, y ella vino a visitarme y se enteró de lo que estaba pasando”, reveló a Vulture. Sin embargo, en sus memorias, Cybill también confesó haberle sido infiel. Si algo quedó claro cuando publicó sus memorias, Cybill Disobedience, en 2000, fue que su vida sentimental había sido bastante más agitada de lo que transmitía. “Fui una chica muy muy mala, viviendo la epifanía de los años 70 para las mujeres: que el sexo y el amor no son necesariamente lo mismo”.


MEMPHIS, SIEMPRE MEMPHIS
Cuando tenía 23 años, vivió una etapa muy apasionada con Elvis Presley, que –como ella– era de Memphis. “Era encantador, un hombre muy dulce… Era sexy e increíble y todo fue bastante rápido. Fuimos a Graceland y comimos sandwichs de manteca de maní y banana frita, y todo ocurrió en la segunda visita a su casa. Me divertí mucho en la cama de Elvis; sus besos eran tan lentos y pausados, su piel tan suave… Se había vuelto un poco anticuado. Pero, después de todo, era el Rey”. Las cosas fueron diferentes durante un fin de semana en Las Vegas, cuando Shepherd contó que un Elvis le dio un puñado de pastillas para drogarse, pero ella las tiró por el inodoro. “Cualquier posibilidad de tener relaciones sexuales se había esfumado; parecía distante y aturdido”, recordó la actriz. Durante el rodaje de El largo y cálido verano tuvo un encuentro con Don Johnson. “Fue como devorar un chocolate cuando te morís de hambre: rápido, furioso, intenso, y todo terminó en cinco minutos… Por alguna razón, nunca llegamos a jugar otros cinco minutos”. En 1976 llegó una oportunidad decisiva: Martin Scorsese la convocó para Taxi Driver, junto a Robert De Niro y Jodie Foster. Allí interpretó a Betsy, la mujer que despierta la obsesión del personaje de De Niro. La película se convirtió en un clásico y demostró que Shepherd podía sostener un papel en una producción de enorme exigencia artística.


En 1978 tomó una decisión importante: regresó a Memphis, su ciudad natal, en busca de cierta tranquilidad. Allí conoció a David Ford, un empresario del rubro automotor que también tenía actividad como músico y animador de clubes nocturnos. El flechazo fue precisamente en un club nocturno. “Antes de que terminara la noche, supe que estábamos destinados a ser amantes”, confesó Cybill en alguna ocasión. Se casaron ese mismo año y un año después nació Clementine. El matrimonio se divorció en 1982. Tres años después conoció al quiropráctico Bruce Oppenheim, a quien había consultado por sus problemas de migrañas. La relación avanzó rápidamente y en 1987 dieron el sí, después de enterarse de que esperaban mellizos. Molly Ariel y Cyrus Zachariah nacieron ese año. La llegada de los bebés coincidió con uno de los momentos más importantes de su carrera: estaba protagonizando Luz de luna. Su embarazo fue manejado con discreción durante parte del rodaje y la actriz tuvo que combinar la exigencia de una serie televisiva de enorme éxito con la llegada de sus hijos. El matrimonio con Oppenheim terminó alrededor de 1990. Tuvo breves romances con el productor musical de Frank Zappa y con Robert Martin y en 2012 conoció al psicólogo Andrei Nikolajevic. Anunciaron compromiso, pero en 2015 se separaron.


LA QUÍMICA QUE CONQUISTÓ AL MUNDO
Si hay un actor que quedó asociado para siempre a la imagen de Shepherd es Bruce Willis. En 1985, protagonizaron Luz de luna y la química entre ellos fue uno de los grandes atractivos de la serie y convirtió a ambos en estrellas internacionales. Shepherd ganó dos Golden Globes consecutivos por su interpretación, en 1986 y 1987, y también recibió una nominación al Emmy. Sin embargo, detrás de las cámaras la convivencia no siempre fue sencilla. Cybill y Bruce no se llevaban bien. “En un momento dado, llegamos a odiarnos”, confesó la actriz a Entertainment Weekly. Aun así, ella sentía que la química con Willis era más fuerte que con cualquiera de los otros actores con los que trabajó. “La temperatura en el estudio subía 20 grados. Al menos para mí...”. De hecho, Shepherd confesó que le llegó a preguntar a su compañero: “¿Vamos a hacer algo al respecto o qué?”. Una noche, un Willis algo nervioso se presentó en su casa con una botella de vino y “no pasó mucho tiempo antes de que estuviéramos besándonos apasionadamente”, pero de repente ella se dio cuenta de que al trabajar juntos todo podía ponerse tenso y que no era una buena idea. “Nunca terminamos lo que empezamos”, reveló. Antes de que el actor se enfermara (tiene demencia frontotemporal), llegaron a amigarse.

En 1995 estrenó Cybill, una comedia televisiva en la que interpretaba a una actriz madura que intentaba sostener su carrera en una industria obsesionada con la juventud. La serie fue un éxito y le permitió ganar un nuevo Golden Globe en 1996. En 2018, Shepherd afirmó que la serie podría haber continuado varios años más, pero que su relación con Les Moonves, entonces una de las figuras más poderosas de CBS, había influido en su cancelación. La actriz sostuvo que el ejecutivo había realizado insinuaciones sexuales que ella rechazó. Moonves negó las acusaciones. El episodio se conoció en un contexto en el que Hollywood comenzaba a revisar las relaciones de poder y los abusos en la industria, después de las denuncias que impulsaron el movimiento #MeToo.


LA TRAGEDIA FAMILIAR QUE CAMBIÓ TODO
Si hubo un dolor verdaderamente profundo en su vida adulta, estuvo relacionado con la salud de su hija mayor. Clementine Ford (también actriz como su madre) fue diagnosticada con esclerosis múltiple. La noticia fue uno de los momentos más difíciles para la actriz, que encontró en esa experiencia una nueva razón para involucrarse en causas solidarias. Comenzó a acompañar y apoyar iniciativas de investigación y concientización sobre la enfermedad, entre ellas Race to Erase MS. Se volcó al activismo político. Participó en primera línea en movilizaciones a favor de la legalización del aborto y es una voz activa en distintas iniciativas y acciones vinculados a la defensa del matrimonio igualitario y el derecho de las personas del mismo sexo a la paternidad. En 2019, la ONG estadounidense The Trevor Project, que trabaja contra el suicidio de jóvenes LGBTQ, le concedió una distinción de honor en su gala anual. En abril de este año sorprendió al aparecer en la alfombra roja en el Film Festival de Beverly Hills y demostró que, a los 76 años, mantiene intacto su encanto de estrella.




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