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Juntas son dinamita. Salen a la cancha enfocadas, con una garra admirable y con la convicción de que tienen que dar su mejor versión en cada partido. Lía Salvo (33, nació en América, provincia de Buenos Aires) y Hazel Jackson (30, nació en New Forest, un pueblo a hora y media al sur de Londres) son dos de las únicas tres mujeres en el planeta que tienen diez goles de handicap, la máxima calificación en el polo (la otra es la también inglesa Nina Clarkin). Además de que eligen jugar juntas cada vez que pueden (la semana pasada llegaron a la final del Masters femenino, jugada en Palermo) son grandes amigas y se admiran profundamente. En la Asociación Argentina de Polo en Pilar, las chicas se animan a posar para ¡HOLA! antes de subirse al caballo y cuentan cómo viven su hazaña en un mundo donde todavía son mayoría los hombres.
–¿Cómo se conocieron?
Hazel: Ya hace nueve años que vengo a jugar a Argentina, un país que me encanta. Con el polo arranqué a los 10 años en el pony club, que en Inglaterra es como la categoría de menores de acá. Mi primer viaje para jugar fue a Nueva Zelanda y, con 19 años, terminé acá. La segunda vez que vine fue por Lía, me vine a trabajar con ella. Obvio que me encanta jugar con ella, ¡jamás en contra! [Se ríe].
Lía: Recuerdo que jugamos en contra en el exterior, ella era muy joven y buenísima. Enseguida la invité a jugar conmigo y le di un lote de caballos. Y ahí nos hicimos muy amigas, las dos vivíamos en Pilar, eso nos unió un montón. Tratamos de hacer cosas juntas, tenemos muy buena comunicación y nos apoyamos. Sabemos que estamos armando un camino para las que vienen atrás, así que tratamos de tomar decisiones con responsabilidad y pensando lo que hacemos porque sabemos que nos miran, o que quizás podemos inspirar. Hoy hay muchas chicas buenas en el polo, hay un camino, un espacio para todas. Es un deporte tan lindo que ojalá se sumen cada vez más.
–¿Los diez goles generan presión extra?
Lía: Aunque sólo sea un número, para un polista es la máxima calificación. A mí me hace sentir bastante realizada, pero soy consciente de que tengo que seguir mejorando, porque siempre hay algo que mejorar, armando equipos competitivos y superándome.
Hazel: Está buenísimo, y también creo que no hay que bajar la guardia. Yo en el polo mixto tengo dos handicap, así que quiero mejorar.
–¿Es difícil destacarse en un mundo en que la mayoría son hombres?
Lía: Yo no reniego porque se me abrieron muchas puertas y ocupo mi lugar. El mundo del polo era sólo de hombres pero está cambiando como viene cambiando el mundo.
Hazel: Sí, pero todavía los patrones pagan más a los chicos que a las chicas. Yo no tengo ningún caballo acá. Es muy difícil, pero es mi pasión.
Lía: Es cierto. Todavía hay una gran diferencia en los fees que se pagan a un diez goles hombre que a una diez goles mujer. No te digo igualarlos, pero al menos quisiéramos que la diferencia no fuese tan abismal. A las que mejor nos va, a las que viajamos, podemos vivir del polo, ¿pero qué le queda a la que no puede viajar? Necesitamos subirlo para que nuestro trabajo y nuestras organizaciones puedan mantenerse y que sea una profesión viable para todas, no sólo para algunas.
–Entre todos los equipos que comparten, llevan cuatro años jugando juntas el Abierto de Polo Femenino Argentino…
Lía: Sí, este equipo nació de nuestra amistad. Se llama El Overo UAE, que es la organización que tiene Lucas Monteverde con Sheika Maitha. Lo ganamos los dos últimos años.
Hazel: Yo le tengo un gran agradecimiento a Lucas. Los primeros años estuve en Pilar, pero ya los últimos estoy en Cañuelas, con su organización.
–Lía, vos estás casada, ¿soñás con ser mamá?
–Es un tema, un desafío grande saber cuándo parar o seguir aprovechando este momento bueno. Veremos, no es algo que me desvele ya, pero sí quiero ser mamá en algún momento.
–¿Y vos, Hazel?
–No quiero ser descortés, pero en este momento prefiero no hablar de mi vida privada.
Suena la campana y arranca el partido. Las “superpoderosas”, con sus accesorios entonados en color rosa, montan sus caballos y entonces se olvidan del mundo real por un rato.
Agradecimientos: Asociación Argentina de Polo








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