En muros, muebles y detalles, el color que evoca cielo y mar transforma los espacios y propone una nueva forma de habitar con serenidad
En un escenario doméstico donde la búsqueda de bienestar y equilibrio se ha convertido en la prioridad estética de muchas familias, el celeste emerge como uno de los colores más elegidos para renovar ambientes. Esta tonalidad —asociada históricamente con la serenidad, la amplitud visual y la frescura— vuelve a ocupar espacios protagónicos en dormitorios, baños, estudios y salas de estar, consolidándose como una tendencia en crecimiento dentro del diseño interior local.
En proyectos residenciales recientes, la presencia del celeste se manifiesta tanto en muros completos como en piezas textiles y detalles decorativos.
- Paredes pintadas en un celeste suave aportan una luminosidad homogénea que potencia la entrada de luz natural. La elección no es casual: especialistas coinciden en que los colores fríos, cuando se utilizan en su versión pastel, tienen la capacidad de ampliar visualmente los espacios y generar atmósferas de descanso, ideales para dormitorios y áreas de lectura.
- El mobiliario también acompaña la tendencia. La combinación del celeste con maderas claras, fibras naturales y objetos en tonos neutros crea ambientes equilibrados y cálidos, donde la armonía visual se mantiene sin perder carácter. El celeste funciona como un puente emocional. Permite unificar diferentes materiales y estilos aportando calma, pero sin caer en la monotonía cromática.
- En los dormitorio, la estrategia se invierte: las paredes permanecen en colores neutros, mientras que el celeste aparece en la base de la cama, alfombras y elementos textiles. La presencia del color, combinada con acentos más vibrantes en tonos rojos y verdes, genera un juego dinámico que renueva la energía de la habitación sin perder la sensación de refugio que se espera de un espacio íntimo.
En este contexto, el celeste se posiciona como un color versátil: puede ser protagonista o complemento, puede convivir con maderas, metales, fibras orgánicas y textiles artesanales.
- Mientras el mercado responde con nuevas líneas de pinturas mate y satinadas en gamas celestes, los hogares comienzan a incorporar esta tonalidad como un recurso para transformar espacios sin necesidad de grandes intervenciones. La tendencia invita a repensar el color no solo como un detalle estético, sino como una herramienta para mejorar la experiencia cotidiana dentro de la vivienda.












