
El punto de partida de este proyecto fue un encuentro fortuito en las redes. El dueño de este piso alto en Vicente López leyó una nota en la versión online de Living sobre una reforma realizada por la arquitecta Aylén Costantini y decidió contactarla al instante para que hiciera lo propio en esta propiedad, que lo conquistó por vistas abiertas al río.

La mudanza planteó un cambio de escala rotundo. Alejandro decidió vender su propiedad familiar porque era una estructura enorme con muchos metros cuadrados que, tras quedar viudo y con su hija a punto de independizarse, ya habían quedado en desuso. “Se ayudaron mucho entre los dos: él iba a colaborar con la mudanza de ella y ella venía al departamento a acompañarlo en las decisiones del diseño y a opinar sobre los colores”, recuerda la arquitecta Costantini.

“Teníamos solo los tres meses de changüí que le dieron los compradores de su casa para hacer el proyecto, el equipamiento y el interiorismo. No podíamos encarar ninguna obra que nos demorara, con la dificultad extra de que la mayoría de los muebles que tenía no entraban, lo que le exigió un filtro profundo de todo lo existente”, revela Costantini.

“Hicimos la mesa a medida porque los metros estaban justos y diseñamos un banco empotrado en petiribi para tener una circulación más cómoda“.

“Alejandro priorizaba el área del living-comedor, entonces, nos abocamos a darle toda la comodidad para que pudiera tirarse a leer, ver una película y recibir a sus invitados en el sector que más disfruta de la casa”.

“Del lado izquierdo diseñamos el sillón con un respaldo inclinado, que complementamos con una lámpara de pie, para que Alejandro pueda recostarse a leer. El sector derecho se pensó para mirar la televisión de frente y estirar las piernas sobre un módulo que puede extraerse y funcionar como puf”.

“Para vestir los grandes ventanales se instaló un sistema de doble cortinado. Se combinó una gasa liviana para mantener la privacidad y la luz natural durante el día, con una segunda capa de pana con blackout para frenar el sol directo de la tarde y evitar los reflejos en la pantalla que colocamos donde había un placard".

“Un desafío fue encontrar una pared libre para el televisor, porque todo era ventanas, puertas y la chimenea existente. Tuvimos que desmontar un antiguo placard con espejo empotrado para recuperar ese nicho. Fue la única mini obra que hicimos: rompimos el marco y aprovechamos el hueco para empotrar un mueble para la tele y estantes de guardado.”

Una cocina pura y en tiempo récord
Para renovar la cocina sin las demoras que implica fabricar un mueble de cero, se retiraron todos los frentes de las alacenas y cajones existentes para mandarlos a laquear.

“Conservamos la estructura original y la mesada de granito ‘Negro Brasil’, que genera un contrapunto puro con los nuevos colores. Elegimos el tono ‘White Flower’ de Sherwin Williams porque a él le gustaba el blanco; le daba sensación de un espacio limpio para cocinar".

“El tono elegido para el microcemento fue el ‘greige’, clave para combinar la melamina de los muebles, la mesada y darle una calidez inmediata. Transformó la estética del sector húmedo sin romper nada", dice la arquitecta con satisfacción.

Un espacio de trabajo
El segundo dormitorio se transformó en un espacio de home office orientado de cara a la puerta-balcón, aprovechando la altura del quinto piso y las vistas arboladas de Vicente López.

“Dudamos sobre si poner el escritorio mirando a la pared o a la vista, pero el entorno verde valía la pena. Diseñamos un mueble en melamina orientado hacia el ventanal y, completando la L contra la pared derecha, sumamos unos estantes amurados para tener todo a mano“.

Detalles de confort
“En el baño, cambiamos el comando de la ducha hacia un costado. Así, se puede abrir la canilla y regular la temperatura antes de entrar, sin mojarse. Sobre esa pared colocamos un revestimiento claro para cortar el porcelanato oscuro existente”.

La intervención se completó con un vanitory más ancho pero menos profundo para ganar área de paso, y un espejo de punta a punta calado por un estante que amplía por completo la percepción del baño.

El cuarto principal
“El dormitorio se pintó en un tono grisáceo para darle un tinte cálido. Se creó una suerte de atmósfera de bruma muy pacífica que está buena para el descanso. Después, ‘rompimos’ estos tonos con un respaldo de cama tapizado en azul“.

“El departamento quedó equipado con elementos nuevos que marcan el inicio de esta nueva etapa viviendo solo. Es un lugar que transmite calidez y donde conviven sus nuevos muebles con recuerdos valiosos”.








