
En un tríplex de Saavedra, una arquitecta reinterpretó el concepto clásico de quincho y hasta agregó sauna y pileta
2 minutos de lectura'

“Los clientes compraron el departamento en pozo y me llamaron cuando el edificio todavía estaba en construcción”, cuenta la arquitecta y diseñadora de interiores Melina Trogolo, sobre su llegada a este departamento de tres pisos en Saavedra. La pareja con hijos adolescentes llegó a Trogolo buscando un proyecto de interiorismo completo para el departamento y un cambio radical en el último nivel.

Ubicado en el último piso del edificio, el departamento cuenta con tres niveles donde se distribuyen accesos, sala de estar, cocina, dormitorios. Terminando el recorrido, llegamos al quincho.

El proyecto
Los clientes llegaron a Melina a través de una reforma que había realizado para una amiga en común. La conexión fue inmediata. “La propuesta del triplex era espectacular y, a su vez, a ellos les encantó todo lo que les fui proponiendo”, recuerda.

La ventaja de llevar el proyecto al mismo tiempo que la construcción del edificio, le permitió a la arquitecta “meter mano” en todas las decisiones de interiorismo y realizar algunos cambios estructurales.
Durante casi dos años, Trogolo trabajó a la par con la constructora del edificio. “No es lo más habitual, pero nos dieron mucha libertad para elegir los materiales en función de los gustos del cliente. A excepción de la fachada y las aberturas, reformamos todo”.

El quincho
En el proyecto original, el tercer piso del departamento era una terraza con parrilla semicubierta. “Cuando vimos que podíamos desarrollarlo más, terminamos llevándolo a esta idea de quincho a medida, con todas las comodidades para una familia moderna”.

“Los clientes siempre estuvieron de acuerdo con todas las ideas y con la impronta que propuse para el quincho. Me dieron mucho vuelo para trabajar, fue un placer”.

La arquitecta planteó una diseño que trasciende la idea de quincho tradicional: parrilla, sala de estar con TV y spa, en el espacio cerrado; y una mini piscina con living, en el balcón.
Continuidad
“El interiorismo tiene un diálogo muy claro con el resto de la casa”, cuenta la arquitecta, que recurrió a las líneas simples, tonos neutros y revestimiento en madera, para darle calidez al ambiente.

“El pedido fue que se sienta como una casita independiente, pero en concordancia al resto de la propiedad. Entonces fui por una línea clásico-moderna, con elementos atemporales que no pasen de moda”.
Todas las comodidades
Aprovechando las dimensiones del espacio, la arquitecta propuso un área de relajación con sauna seco y sauna húmedo. “En un principio se iban a poner máquinas, pero como ya tienen el gimnasio del edificio, fuimos por la idea del spa”.

Al estar en el piso 12, el spa goza de vistas abiertas hacia el barrio. Para simular un cielo estrellado por la noche, colocaron un cielo raso con pequeñas luces que simulan estrellas.

Disfrutar del aire libre
A pesar de haber cerrado el quincho, el espacio del balcón terraza era muy valioso. Para disfrutar al máximo del balcón, crearon un espacio de living y una piletita con la que batallar los días de calor.

La mini pileta revestida en deck tiene un acceso directo al área de spa. Sin dudas, los metros mejor invertidos para poder disfrutar del afuera todo el año.



