
Soluciones ingeniosas a medida, una paleta impecable y la conquista del jardín para una familia que hoy redescubre su hogar
“Vivo cada remodelación como si fuera la de mi propia casa”, nos dice la diseñadora de interiores Inés Schiappacasse cuando empezamos a charlar sobre su trabajo en esta, perteneciente a una pareja con dos hijos adolescentes que, durante años, la habitaron sin imprimirle un estilo definido. Esa sensación de “ni” es la que buscaron sacudirse, pero no querían obra gruesa ni tampoco mudarse y perder el encanto y la comodidad de su ubicación en Acassuso, cerca del tren y del colegio de los chicos. Un encuentro casual con Inés fue el despertar de la solución: “Quiero que decores mi casa como la tuya”, le dijeron.

La alianza creativa con Maximiliano Tarlowski, de Casa Tarlo, fue clave para lograr la identidad textil de la casa. Juntos estructuraron una paleta sofisticada basada en tonos offwhite, gris, negro y habano, materializada en una rica combinación de texturas: panas, canvas, stonewashed y lino.

La metamorfosis estética y funcional de los 350m² demandó un año y medio de trabajo, con el desafío extra de hacerlo con la familia viviendo adentro. A lo largo de esos meses, los ambientes oscuros y poco convocantes pasaron a ser sede de encuentros (empezando por los partidos del Mundial), núcleo productivo (como la sala donde la dueña de casa enseña pilates o el escritorio compartido) y el refugio de una familia que quería sentir, por fin, ese “qué lindo volver a casa”.

Me gusta combinar elementos nuevos con muebles antiguos. Creo que esa mezcla de estilos me identifica como decoradora y le da personalidad a cada proyecto.”
— Inés Schiappacasse, diseñadora de interiores a cargo de la renovación
Fabuloso punto focal del living, el frente de chimenea en mármol se preservó y adquirió un look audaz gracias al nuevo marco de paraíso a poro abierto teñido de negro.

En el comedor se priorizó el reciclaje inteligente: se conservó la mesa y se retapizaron las sillas en pana verde botella, destacando las cabeceras en terciopelo negro.
Nos embarcamos en este proyecto con una visión compartida: crear espacios que no solo sean cómodos y funcionales, sino que también te provoquen una sensación tan agradable que te inviten a disfrutarlos.

El éxito de la reforma fue tal que el entusiasmo familiar alteró los planes originales: la cocina, que no iba a tocarse, será la última etapa de la remodelación.
Exteriores
“La galería, antes muy poco usada, se convirtió en uno de los lugares favoritos de la familia”.


Prácticamente sin flores, el paisajismo con distintas texturas y formas de verde es obra de Gimena García Llorente. Una de sus primeras medidas fue una poda severa para favorecer el ingreso de luz natural.

El playroom
Para optimizar las dimensiones del playroom, Inés propuso un living dispuesto en espejo, que garantizó tanto una circulación fluida como que la tele se viera desde cualquier ángulo. Las paredes, revestidas con enchapado de petiribí –hilo conductor de la obra–, se integran a un imponente mueble de 7 metros, que además camufla los equipos de climatización.

“Uno de los aspectos que más me enorgullece del proyecto es que, a pesar de tratarse de una casa con poca luz natural, hoy la luz es una de sus grandes protagonistas”, resume Inés.
Trabajo moderno
Donde antes había un cuarto oscuro y prácticamente sin uso, hoy emerge un luminoso rincón de trabajo con mucho espacio de guardado y un sector para hacer reuniones virtuales.

El problema que planteaban los pisos disímiles y las humedades de un antiguo suelo de demolición se resolvió en una semana sin levantar una sola baldosa: se colocaron pisos de PVC (San Isidro Deco) en toda la casa.

Suite principal
“Para actualizar la suite y darle la calidez que esperaban en su dormitorio, volvimos a optar por un revestimiento de petiribí, en sintonía con el lenguaje de toda la casa”.

“Quería evitar a toda costa hacer algo que los cansara a los dos años”, sintetiza la arquitecta.






