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Revista Living

Una casa-taller descansa sobre la sierra cordobesa mientras el río corre por debajo

Con pocos materiales, en 54m2 La Paisanita responde a una forma de vida austera, que se conecta con el entorno y logra espacios de introspección

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La Paisanita es la casa que Agustín Berzero y Manuel González Veglia diseñaron para una pareja de artistas que hacen del espíritu nómade una forma de vida. El terreno fue el punto de partida y de llegada. Una sierra desciende 45 grados y, una vez abajo, el río corre y tiñe todo con su murmullo. Una cualidad sonora que se suma a los perfumes de los árboles y arbustos nativos. Y así –experimento de diseño o quimera salvaje- hoy la montaña recibe a esta delicada estructura de hormigón, de base liviana y corona profusa. Y funciona: parece hecho a medida.

Las materialidades se funden. El aire circula por la casa al igual que el río, que corre por debajo de la estructura.
Las materialidades se funden. El aire circula por la casa al igual que el río, que corre por debajo de la estructura.Gentileza/Federico Cairoli

El proyecto, entonces, era diseñar y construir una casa donde vivir, trabajar y escribir. Todo eso existe en el planteo. El dormitorio con escasa, pero presente, luz natural. La cocina y living abierto, con balcón, mirando hacia afuera, con las copas de los árboles y las sierras en la vista. Y finalmente el espacio de trabajo, replegado sobre sí mismo, para evitar distracciones en busca de una conexión interior.

“La operación más importante fue poner en valor el paisaje a través de un objeto opuestos, que fueran opuestos complementarios”, refuerza Berzera, invitado por González Veglia (de Tectum arquitectura) para este proyecto particular. “La obra absorbe la verticalidad del lote. Cuando llegamos por primera vez, prácticamente no podíamos bajar. El proyecto te permite acceder al paisaje”, refuerza.

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Aunque pueda parecer una construcción frágil, la tecnología elemental del hecho a mano (hormigón con encofrado) permite un trabajo resistente y orgánico.
Aunque pueda parecer una construcción frágil, la tecnología elemental del hecho a mano (hormigón con encofrado) permite un trabajo resistente y orgánico.Gentileza/Federico Cairoli

En este sentido, otro de los ejes del proyecto fue el “recorrido”, como explica el arquitecto en su memoria descriptiva. “La casa es un paseo de contemplación”, que recorre gradualmente, por afuera, y a través de una escalera exterior. Se ingresa por debajo. Esto también es un cambio de paradigma.

El hormigón es uno de los grandes protagonistas de la obra. El color de la roca es un homenaje respetuoso a la topografía, y el paso del tiempo sabrá dejar su impronta en él.

El puente de hormigón conecta los dos módulos de La Paisanita
El puente de hormigón conecta los dos módulos de La PaisanitaGentileza/Federico Cairoli

“De geometría clara, desde afuera lo que define la forma es un muro de contención que resuelve el lugar de llegada en relación a la montaña. Un puente se desprende y conecta”, aporta Berzero, en una imagen clara y que define el gran desafío que fue el acceso al terreno.

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Hormigón, divino tesoro

Realizada entre 2021 y 2022, Berzero estuvo a su vez a cargo de la ejecución de la obra de La Paisanita, en un pueblo de veraneo. El resultado son 54m2 donde todos los pedidos fueron resueltos y donde cada espacio tiene su función. “El hormigón resuelve todo: da estructura, es envolvente y tiene muy buen envejecimiento, pasa el tiempo y se pone mejor.

El espacio de descanso reviste un material cálido, la madera, que se contrapone con el exterior áspero. Ingresan al hogar la luz –distinta a cada hora- y los aromas de la vegetación exterior.
El espacio de descanso reviste un material cálido, la madera, que se contrapone con el exterior áspero. Ingresan al hogar la luz –distinta a cada hora- y los aromas de la vegetación exterior.Gentileza/Federico Cairoli

Además, la nobleza del material recupera los grises de la zona y conversa con el entorno, a pesar de su geometría abstracta”, amplía sobre uno de los ejes de la casa. También se suma la madera, que reviste muchos de los ambientes y aporta calidez. “El lujo es el lugar, el aire y el volumen. Los materiales son austeros”, reflexiona.

El acceso a la vivienda es desde arriba, y es la obra misma la que habilita la bajada, de 45 grados, compleja de hacer a pie.
El acceso a la vivienda es desde arriba, y es la obra misma la que habilita la bajada, de 45 grados, compleja de hacer a pie.Gentileza/Federico Cairoli
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El acceso es desde la calle, a través de una cubierta que no supera el punto más alto del lote, para no interrumpir las visuales. La geometría define un muro de contención que resuelve la llegada la montaña y también la imita. El layout del proyecto es en altura, habitando espacios desde abajo hacia arriba, hasta llegar a la terraza.

En la planta superior, el dormitorio y espacio de trabajo de La Paisanita aprovechan al máximo cada metro cuadrado.
En la planta superior, el dormitorio y espacio de trabajo de La Paisanita aprovechan al máximo cada metro cuadrado.Gentileza/Federico Cairoli

Las proporciones se adaptan a estas necesidades. Cambios de altura, aberturas totales y cerramientos completos (en el entrepiso), muestran o esconden el paisaje. Como en una historia que se recorre y se habita. La Luz es un elemento que se transforma, recorre las horas junto con el río y el aire de montaña. Una nueva pieza que acompaña el paisaje y lo abraza.

Distinción merecida

La terraza con vista a las sierras, asador y ducha para después del baño en el río. Un exterior permeable que se pensó para disfrutar de relajarse y conectar con el paisaje.
La terraza con vista a las sierras, asador y ducha para después del baño en el río. Un exterior permeable que se pensó para disfrutar de relajarse y conectar con el paisaje.Gentileza/Federico Cairoli
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En 2023, La Paisanita recibió el Premio de la 18 Bienal de Arquitectura, en la categoría Vivienda Unifamiliar. “Vertiginosa, como su topografía”, define Berzero, y en efecto así es. Hoy la obra parece emerger del lugar. Proporciones, alturas y espacios que conviven con la sierra en cada actividad. Lejos de una construcción frágil, la simpleza de su obra es parte del encanto. La simpleza que es propia de la Madre Tierra y a la vez siempre encuentra la manera de deslumbrarnos.

El entrepiso sobre la cocina es un espacio de refugio e introspección. Completamente revestido en madera, fue uno de los pedidos de quienes lo habitan parte del año.
El entrepiso sobre la cocina es un espacio de refugio e introspección. Completamente revestido en madera, fue uno de los pedidos de quienes lo habitan parte del año.Gentileza/Federico Cairoli
Todos los espacios fueron ambientados por el estudio. Con pocos detalles que refuerzan la tensión entre las proporciones, cambios de altura y escala.
Todos los espacios fueron ambientados por el estudio. Con pocos detalles que refuerzan la tensión entre las proporciones, cambios de altura y escala.Gentileza/Federico Cairoli

La nobleza del hormigón recupera los grises de la zona y conversa con el entorno, a pesar de su geometría abstracta”

Agustín Berzero
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